GRAND MISTRAL
Epíteto al buen gusto
El Mistral, ya resultaba un viejo conocido cuando navegaba bajo el pabellón de Festival y a pesar de una apariencia externa, algo tosca, me había resultado un barco especialmente calido y acogedor una vez que entras en su interior. Uno de los primeros barcos de nueva generación que sale de los astilleros de Chantiers L´Atlantique en 1999, pasa a Iberojet recientemente para convertirse en el barco de cruceros español más moderno y grande. El nombre de Iberojet es otra garantía de encontrar el producto más óptimo, a uno de los precios más bajos del mercado. Precios que parten, en temporada baja, de poco más de 300 euros (con tasas y propinas incluidas). Sin duda, un precio imbatible, para la ruta más atractiva del Mediterráneo.
Embarque
La partida del Grand Mistral, es una de las más tempranas del puerto de Barcelona, lo que supone embarques rápidos, pero también obliga a los pasajeros de provincias a tomar intempestivos vuelos de conexión. El operar desde el WTC, añade comodidad y acceder al interior a partir de las 10:15, evita largas esperas con el equipaje en el puerto.
Alojamiento
Desde hace algún tiempo, tras la popularización del sector, las navieras intentan premiar a sus pasajeros Premium con un producto más elaborado, que se distingue especialmente en comedores específicos y detalles en sus categorías más altas. Iberojet, es una de las primeras navieras del mundo en ofertar una cubierta específica para pasajeros "Premium", a precios ajustados. Los barcos del astillero francés, ofrecen una selección bastante lineal y estándar en sus acomodaciones. Ofertando prácticamente tres categorías muy similares. Interior, exterior, y suite con balcón, las dos primeras con dimensiones similares: de los 13 m2 de todos los camarotes, a los 22 m2 de las 80 suites de la Cubierta Rodas. Todos los camarotes disponen del equipamiento usual en un moderno barco de crucero (secador de pelo, caja fuerte, minibar…hasta PlayStation en este caso concreto). Desde nuestra pantalla de televisión tenemos los usuales canales de barco de crucero. Televisión Española Internacional, ningún canal en lengua inglesa, alguno en italiano y portugués con una muy buena cobertura (raramente se pierde la señal, algo común en todos los cruceros) aunque los canales específicos del barco son mejorables. Además del canal conectado con una cámara en el exterior del barco, con vistas frontales de lo que se ve desde el puente, y muy útil para cubiertas interiores, hay otro canal con parámetros del crucero (como hora de llegada, temperatura….etc) que adolece de datos como estado del mar, descripción de las excursiones, documentales sobre el barco…etc. Una cierta interactividad con el pasajero sería perfeto, para poder consultar nuestra cuenta, contactar con algún departamento, reservar hora en el SPA, etc, sin necesidad de usar el teléfono Por poco más de 800 euros, se puede disfrutar las atenciones de la Cubierta Rodas. Si bien podrían habilitarse un par de camarotes, en la misma cubierta para saloncito VIP, además del Comedor Formentor específico, los pasajeros de dichas cubiertas disponen check in personalizado, cocktail de bienvenida dentro del barco, azafatas específicas, prioridad en embarque y desembarque, botella de cava en el camarote, cesta de fruta, dulces a diario, servicio de habitaciones gratuito, acceso al centro de Thalasoterapia, atención personalizada en recepción, descuentos varios, productos de belleza específicos y uso de zapatillas y albornoces.
Barco
El Mistral, es uno los entornos más refinados que he visto. Refinamiento que parte de la simplicidad de sus formulas decorativas. Un epíteto al buen gusto. En muy buen estado de conservación, ofrece ideas alejadas de estridencias y de "lujo" recargado y llamativo. Colores suaves, líneas rectas, mobiliario simple, y sobre todo armonía. Es llamativo, que barcos tan distintos, por proceder de compañías distintas como el Grand Voyager y el Grand Mistral, tengan un espíritu decorativo común, y un aire similar en sus planteamientos. Maderas claras, alfombras discretas, luz, cristal en los paneles de los huecos de escaleras, e incluso combinación de tonos muy cuidados. Amantes de pomposidad y extravagancias, tan extendidas, el Mistral no es vuestro barco. Si buscáis un entorno familiar, acogedor y envolvente, os sentiréis a gusto en el barco.
La mayoría de los lugares públicos se encuentran ubicados en las cubiertas cinco y seis. En torno a su hall de dos plantas, al que afortunadamente se le ha sacado el espantoso mármol blanco de sus paredes, estilo tanatorio de la empresa que antes lo poseía, para añadirle una curioso y acertado conjunto de pantallas a modo de acuario, tenemos una amplia gama de salones y bares. El latino Caffé Navona con vistas a la recepción, el Café Gijón, uno de los pocos lugares para fumadores, la Gran Vía con una cuidada selección de tiendas de buenas marcas, la biblioteca, la recepción, el Café Borsalino, con formas excesivamente redondeadas y una estética algo ochentera, y a popa dos restaurantes el Mallorca, y el Formentor. Aunque el Formentor está destinado para servir de restaurante, a los clientes de la cubierta Rodas, y de su deliciosa mezcla de tonos azules y amarillos, y vistas al mar, resulta mucho menos llamativo y suntuoso que el gran Restaurante Mallorca. Me llamó especialmente la atención lo desaprovechado que está la zona exterior del comedor Formentor, que podría ser aprovechado para instalar mobiliario de mimbre para cocktails pre cena, café tras la cena, o incluso para barbacoas, o cenas "al fresco" para los clientes VIPS.
En proa de las cubiertas cinco y seis, tenemos el gran Teatro Ibiza, que resulta perfecto a pesar del grave defecto de diseño, que hace que desde las filas de sofás fijos de cada terraza, no haya visibilidad del escenario ya que las filas delanteras de sofás giratorios tapan la visión. La cubierta siete es mi estancia favorita, que es el tranquilo Salón Formentera, para bailes tranquilos, shows minoritarios….etc. Es sin duda el lugar más elegante de la nave.
En la cubierta once, que es prácticamente exterior, la ocupan varias cosas destacables. En proa, y a estribor, un SPA espectacular. De lo mejor que he visto a bordo de un barco. Spa que dispone de un soberbio espacio de Thalasoterapia, con un baño turco decorado con temática oriental con azulejos, fuentes árabes….etc, una terma seca romana, con profusión de mármoles verdes y azulejos blancos, un Rhasoul, una sauna privada, y una línea de sofás de piedra para relax, después de una reparadora sesión de sauna mirando al mar. A babor la zona de tratamientos, con clara orientación balinesa, con cuidados faciales y corporales tan en boga como masajes orientales, aromaterapia, piedras volcánicas. Asimientos tenemos un gimnasio con excelentes vistas al mar, y la peluquería.
El centro de la cubierta once, lo ocupan dos lugares tradicionales en los barcos de Iberojet: La Bodeguita del Medio con los mejores cocktails, la Cervecería Cruzcampo, con una selección de tapas y pizzas gratuitas, y en el medio las dos piscinas con dos jacuzzis que resultan pequeños en los días de navegación, y a los que se les habría que aumentar la temperatura del agua. Una de las piscinas es, a su vez termal; con chorros, una larga zona para acostarse sobre burbujas, etc. Hay un "pero": No hay techo retráctil, que permitan cubrir las piscinas en climas adversos. Por la configuración y extensión de la cubierta once, solo podría ser un "magrodome" parcial en una de ellas, o quizás una alternativa sería un gran jacuzzi redondo, y cubierto dentro del SPA. La zona infantil tendría que ser reubicada en otro lugar. El diáfano y amplio Restaurante buffet Bahía de Mallorca está en popa.
En la cubierta doce tenemos una magnifica discoteca, el Club Banderas, que es un mirador perfecto, y tranquilo para ver salir y entrar los barcos en cada puerto. Creo que este lugar es una de las zonas más desaprovechadas. Si la animación nocturna está garantizada, languidece durante el día. Podría habilitarse como zona para café y snacks fuera de horario de comidas. El solario de la cubierta doce, es ocupado en parte ahora por el Club Popi que dispone de una piscina infantil, un multicolor parque para lo más peques, y otras instalaciones. Asimismo, en lo alto del barco, hay una cancha de tenis/baloncesto.
Oferta gastronómica
La comida, es una de las partes más importantes de cada crucero, y como tal especialmente cuidada. El chef es excepcional. Domina de forma magistral los ingredientes. En sus comedores principales se ofrece una equilibrada y bien estructura carta, en donde dominan los sabores mediterráneos. Aunque le falta el toque étnico e imaginativo del Grand Voyager, los sabores, texturas y presentaciones son dignos de un gran restaurante. La amabilidad de su personal es excepcional, y rapidez y calidad del servicio muy optimo. La carta varía todos los días, con tres entrantes, dos sopas, dos ensaladas, usualmente tres o cuatro platos principales, plato de pasta, opción vegetariana, y tres tipos de postres usualmente sublimes. La carta en el Mallorca resulta igualmente excepcional en variedad y calidad. Algo muy de agradecer es el cuidado que ponen en satisfacer a clientes con dietas especiales. El primer día, el chef personalmente pregunta, mesa por mesa, si se requieren dietas sin gluten, sin sal, bajas en colesterol etc. El punto negativo es la calidad, y escasa variedad de la carta de helados.
Si bien creo que es un error mantener los buffets cerrados durante la cena, para veladas sin "etiqueta", el Bahía de Palma presenta desayunos, meriendas, y comidas al nivel de navieras más caras. Destaco especialmente el desayuno y merienda, con zona "Light", tortitas excelentes, churros, el usual y recomendable pudding de pan con crema inglesa. Durante la comida hay asimismo lugares en donde se preparan platos directamente (pasta, tortillas, parrilla, paellas…etc.
Quizás el buffet de gala ha perdido una cierta dosis de suntuosidad ya que ha sido sustituido por el buffet tropical, que es más parco y limitado. Sin embargo, nunca he entendido la necesidad de presentar un despliegue de comida que incida a la innecesaria gula y nunca se aprovecha más que para la foto de los primeros cruceristas. Destaco las piruletas de chocolate o las gambas fritas con coco.
Entretenimiento
Nos encontramos en un barco español, y público generalista con lo cual el ambiente es muy divertido y popular. Es un verdadero acierto, el "efecto" cubano en música. No hay nada mejor para poner "salsa local". Animación de piscina, veladas llenas de jolgorio y cachondeo, y sobre todo dos "astros" que brillan por encima, con dos voces portentosas que dan mágia a la noche y que son los hermanos cubanos Yatzel & Arahi.
El ballet Ginpak es bastante óptimo y talentoso. Nunca he sido demasiado amante de humoristas, magia o malabarismo, pero creo que siguen siendo ingredientes, que muchos cruceristas aprecian. Destaco tres shows, sobre los demás: Musicales de Broadway, aunque con un atrezzo discreto esta a la altura, la Noche de la Movida, y el Fantasy Show o Espectáculo de despedida, con el emocionante baile de las banderas. Siempre con la presencia del omnipresente Mario Carletti, director de crucero.
Por lo demás trivial, baile, música sonando en todos los salones, un programa deportivo discreto, y demás cosas más o menos usuales como esculturas de hielo, doblado de servilletas…etc.
Excursiones:
Las escalas corresponden a lo más florido del Mediterráneo. Después de una noche "movida", de las que me gustan, en donde sientes el barco, ves las olas, y sobre todo mascas la navegación se llega a Livorno. Tengo que hacer mención a las excursiones del barco. Por desgracia los españoles viajamos poco. Es una triste realidad, y en un 90%, eran primeros cruceristas, con lo que las visitas usuales eran Capri/Pompeya, Roma, Florencia, o Valetta/Mdina. Aunque el programa de excursiones en el folleto es sugerente y variada, no esperéis encontrar ninguna excursión que se salga de los parámetros descritos. No porque la compañía no quiera meter algo más variado, sino que el bajo numero de participantes hace que se cancelen excursiones como Lucca, Tivolli & Villa Adriana…etc.
foto: Livorno
a) Livorno es la puerta de entrada natural a la Toscana. Es una localidad moderna que sufrió los devastadores efectos de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Salvo sus canales, y las plazas de la Reppublica o Garibaldi y alguna iglesia, se visita Florencia. Yo opté por la recoleta Lucca. Hay un shuttle (un euro) que te deja al lado de Piazza Grande, desde donde se toma el bus 1 (se compra el billete en los kioscos y se convalida dentro del bus) hasta la estación de tren para tomar un tren regional, con una escala breve en Pisa. El billete me costó menos de 7 euros. Lucca es una deliciosa ciudad monumental amurallada, muy alejada de la invasión de los turistas. Es una ciudad auténtica y llena de arte.
foto: Lucca
b) Civitavecchia: Puerto de Roma. Hay un Shuttle gratuito al Castillo, y a 300 metros a la derecha está la estación de tren para ir a Roma. Como todas las excursiones eran a Roma, y he estado docenas de veces, dedicí meterme en Civitavecchia, y descansar. Corrió la misma suerte que Livorno, pero la ventaja, es que es el prototipo de ciudad italiana, sin turismo. Tiene un mercado fastuoso, con un increíble despliege de productos gastronómicos locales, y vida intensa. Por la tarde opté por un bus gratuito desde el castillo a las Termas Taurinas, una de las más grandes del imperio y dignas de ser descubiertas, en las afueras de Civitavecchia.
c) Nápoles; El barco atraca en la estación marítima al lado del Castel Nuevo y a un paso de la Piazza Plebiscito, que es el corazón de la ciudad. Conozco la excitante, típica y monumental ciudad de Nápoles, y tomé un ferry rápido a Capri que se toma a 100 metros en el Muelle de Beverello, por 28 euros ida y vuelta (50 minutos). Es una isla algo artificial, pero plagada de rincones maravillosos y muy italianos. Es siempre la escala perfecta. Hay que subir en teleférico, a la piazzeta de Capri, y los billetes cuestan 7 euros por una tarjeta para todo el día, lo que da opción para otras formas de transporte, como un bus a Annacapri. La salida del barco es maravillosa, pasando de cerca entre Capri y la Costa Sorrentina.
fotos: Capri
d) Malta; Tras el paso por Stromboli, apagado esta vez, y por el iluminado estrecho de Mesina, llegamos a Malta. El puerto con la vista más maravilloso y escénico del Mediterraneo. Me faltaba el otro lado de La Valetta, y opté por la excursión de las Tres ciudades. Los buses quedan a pie del puerto, en una terminal recién construida en unos antiguos edificios portuarios, monumento nacional Pija, moderna, cosmopolita y con buenas tiendas. La excursión es completada con una breve visita al pueblo pesquero de Marsaxlokk, para ver el ir y venir de las típicas barquitas maltesas. La excursión se completa con tiempo libre en la capital: Valetta. Es una excursión interesante por ofrecer facetas desconocidas de la isla.
e) Túnez; No tenía la menor intención de pelear con los regateos de los taxistas tunecinos, ni de tratar de encontrar la parada de tren escondida en la urbanización de enfrente, a pesar de haberlo hecho en otras ocasiones. Opté por la excursión Descubriendo Túnez. Es una excursión completa, muy compacta con una comida en un hotel del centro. Se visita Cartago (solo las Termas) Sidi Bou Said, la Medina y el Museo del Bardo.
Tengo que agradecer a la naviera que por fin, se avise de forma específica de las limitaciones movilidad que traen cada excursión, y sobre todo de la calidad impresa del material de información de las excursiones y los puertos de escala.
Desembarque
El barco llega a puerto antes de las siete, con lo que como en todos los cruceros, el desembarque es muy temprano. Se realiza de forma rápida y ordenada, pero tengo que mencionar dos observaciones. Hay un shuttle al aeropuerto por diez euros, pero no sé porque razón se denomina "Express", y sus pasajeros, se desembarcan en primer lugar. Iberojet ha asumido que volar a destino implica hacerlo a primeras horas. Normalmente casi todos los pasajeros consultados en los buses, afirman que sus vuelos no salen antes de las doce de la mañana, por una razón muy obvia. Reservamos los vuelos con tiempo suficiente, y además desde casi todas las provincias la limitada cantidad de vuelos, hacen que uno no tenga un vuelo temprano o coordinado. Significa esto, que la mayor parte de los pasajeros volamos a mediodía o por la tarde, con lo que tenemos que esperar horas en el aeropuerto.
Sería ideal, si Iberojet distribuyera las salidas de los shuttles en franjas horarias varias. Si la Cubierta Rodas es VIP; no es ningún privilegio desembarcar antes. Se agradecería que se le permitiese a esa cubierta estar un par de horas más sin dejar el camarote.
Conclusión final:
Sin lugar a dudas, una de la mejor relación calidad/precio que he visto. No es un crucero de lujo, pero hace grandes esfuerzos por resultar un producto Premium. Su principal valor, además del alma española, la calidad gastronómica, un barco precioso con el tamaño perfecto, el interés de sus visitas, radica en la calidad de su personal. Es un crucero perfecto para primeros cruceristas, personas con bajo presupuesto que quieran calidad, y sobre todo personas con grandes ganas de pasarlo bien.
Keltic
gran mistral 10-09-07
Un escrito que me a parecido interesante para vosotros ,espero que os sirva de gran interes......
Saludos para todos vosotros
gran mistral 10.9.07 Grupo cokellos
gran voyager 31.3.08