PAGOS A BORDO
Todos los pagos a bordo se realizan presentando una tarjeta magnetica que te será entregada al iniciar tu crucero. No necesitarás efectivo a bordo para las consumiciones, ni siquiera para la peluqueria o para reservar las excursiones.
El saldo de esta tarjeta se puede liquidar de dos formas, en efectivo o mediante tarjeta de credito.
Si escoges la liquidación en efectivo la compañía te pedirá que ingreses una cantidad inicial para "cargar" la tarjeta, y a medida que se vaya gastando el saldo te avisarán para que "recargues". El ultimo día de crucero se hace la liquidación, devolviendote la compañía el saldo sin consumir. Esto provoca esperas y colas el ultimo día antes de desembarcar y es, en general, mas engorroso.
Si escoges la liquidación mediante tarjeta de credito, en los primeros días del crucero tendrás que presentar tu tarjeta de crédito en recepción para que la registren. A mitad del viaje te presentarán un factura preliminar para que compruebes lo que llevas gastado y que todos los cargos están en orden. La ultima noche recibirás la factura definitiva y al finalizar el viaje el gasto realizado se cargará en tu tarjeta de credito.
En algunas compañías, desde la ultima hora de la noche del día anterior al desembarco la tarjeta del crucero deja de funcionar para pagar las consumiciones y hay que abonar esos ultimos cocteles y cafés en efectivo.
Es imprescindible que la tarjeta de credito que vayas a presentar en el barco sea efectivamente de credito (VISA, MasterCard, American Express...), y no de debito (VISA Electron, 4B...).
MESA EN LA CENA
Efectivamente, en los cruceros, en la mesa que te asignan para cenar, habrá mas gente, posiblemente desconocidos, salvo que hayais hecho la reserva suficientes personas como para llenar una mesa vosotros solitos. Hay mesas de 2, las menos, de 4, pocas, de 6, la mayoria y de 8, bastantes. A ti te puede tocar en cualquiera de ellas. El metré procura sentar en las mesas a personas que a priori sean afines o cuidando las mezclas (recien casados con recien casados, parejas con niños con parejas con niños, españoles con españoles, etc...)
No es en absoluto desagradable compartir mesa con extraños, es mas, es un aliciente en los cruceros. Una semana cenando "los dos solitos" en una mesa de dos mientras ves como en las mesas de alrededor la gente se divierte comentando las aventuras vividas y riendo con sus nuevos amigos puede llegar a ser bastante aburrida.
Cuando llegues el primer día a tu mesa saluda a tus nuevos "amigos" con amabilidad y una sonrisa, entablar conversación a continuación será muy facil. Desde el "de donde sois" y "es el primer crucero?" hasta comentar que os está pareciendo todo, que excursiones habeis escogido y por qué, etc.... conversar es muy facil. De todas formas, si no congenias con tus compañeros o has hecho otros amigos, siempre puedes pedir un cambio de mesa, pero no tienes garantizado el que te lo concedan, puesto que suele ser complicado coordinar estos cambios.