Escala en Marsella
Dónde comer en Marsella
Marsella es una de las ciudades más grandes de Francia, por lo que, para comer, no tendrán problemas de ningún tipo, ya que hay restaurantes y bares por todas partes. Eso sí, no se olviden de que los horarios no son como los españoles.
En Francia se suele comer de 12 a 13:30, aunque muchos restaurantes, sobre todo en las zonas turísticas, permanecen abiertos hasta las 14:30 o 15:00. Marsella se caracteriza por su buen tiempo y por sus días luminosos; recuerden que estamos en la Costa Azul. Por tanto, hay una gran cantidad de restaurantes con terrazas (en invierno también se puede comer fuera gracias a las estufas instaladas en el exterior), y se puede desayunar, comer o cenar en una terracita con muy buenas vistas en la mayoría de las ocasiones.
Una de las zonas donde les recomendamos comer es en la zona del puerto viejo de Marsella (Vieux port): hay muchas marisquerías y restaurantes a lo largo de todo el paseo que rodea el puerto. Se come muy bien y, además, tenemos una vista fantástica de uno de los lugares más bonitos de Marsella. Por otra parte, en el puerto viejo existe también la posibilidad de comer en un lugar extraordinario: un barco, ya que hay algunos veleros antiguos acondicionados como restaurantes, y es una forma original de comer.
Hay plazas muy agradables a un paso del puerto viejo llenas de restaurantes agradables y de calidad, como muestra la foto.
Al lado del puerto viejo de Marsella, existen varias plazas llenas de restaurantes donde se puede comer a muy buen precio y platos de calidad: se puede encontrar pescado marisco y pescado muy fresco, y algunos platos típicos de Marsella deliciosos, como la bouillabaisse (una deliciosa sopa de pescado), los pieds paquets (unos callos riquísimos), la tapenade (una especie de pasta par untar de olivas, que suelen poner como aperitivo), o el pescadito frito, entre otros.
Uno de esos lugares parte del Quai de rive neuve y forma un cuadrado por donde no hay circulación, por lo que se puede comer tranquilamente. Por un lado está la place aux huiles, donde también se puede tomar tranquilamente un café por la mañana haciendo un alto en el camino antes de subir al fuerte o a Nôtre Dame; después hay una hermosa plaza llamada Cours d’Estienne d’Orves, una placita más pequeña, Place Tiers, y callejuelas como la rue Saint Saens. Son restaurantes muy agradables, donde se come muy bien a buen precio y con un servicio muy bueno. Eso sí, piensen que las bebidas (refrescos, cervezas, vino o aguas) son muy caras (unos 4 euros una cerveza y 5 o más un vaso de vino); el menú puede salirles muy bien, pero las bebidas muchas veces no están incluidas. Aunque es una costumbre( y una obligación, por ley) servir con la comida agua del grifo gratuita.
No muy lejos, a un paso de la Abadía de San Víctor, encontramos restaurantes originales metidos entre calles, en placitas, con sus terrazas, como uno que se encuentra en la rue Robert, donde se pueden comer platos típicos en un ambiente tranquilo y agradable.
Si quieren visitar la panadería más antigua de Marsella, el Four de Navettes, vayan a la rue Sainte, al lado de la Abadía de San Víctor, donde podrán degustar las navettes, una especialidad que data de hace unos 200 años. Son una especie de galletas alargadas, con forma de barca, dulces y con un sabor delicioso a azahar.
Enlace para esta información:
www.la-provenza.es/marsella