El martes 20 volvi del Gondolas Venecianas con el Grand Celebration de Iberocruceros. Al igual que en años anteriores ,vuelvo a relatar mi experiencia ( seguro distinta para cada uno), aunque en esta ocasion con un pose de decepcion por el trato recibido a bordo.

El recorrido es excepcional, bonito a rabiar, el barco limitadito ( feo para mi gusto, pero esto es subjetivo), pero hay una serie de fallos que me hacen decir que no creo que vuelva con Iberocruceros durante mucho tiempo.

Comencemos. Salimos de Barajas a las 7 de la mañana, facturacion rapida y bien indicado todo tanto en Madrid como en Venecia. Mientras esperabamos las maletas en el aeropuerto vimos las maquinas que expenden tickets de vaporetto, pero no lo cogimos de momento. A la llegada a la terminal de Venecia colas de una hora para hacer el checking, nada de zumos ni agua como en Barcelona, y tremenda lentitud de los encargados, menos mal que al ir en suite teniamos mostrador aparte y no tuvimos que esperar

Subimos al barco y registramos la Visa asociada al camarote excluyendo a los niños comp usuarios y ya subimos a la piscina. Eran las 11 de la mañana, y primera desagradable sorpresa, hasta las 12,30 no se puede comer nada, NADA

Ni en
Pullmantur ni en Ncl ocurre esto. Vale, pues nos vamos a pedir un coctel sin alcohol con nata que algo llenan. Segunda sorpresa, la actitud del camarero, borde a mas no poder, casi me da un manotazo por coger el coctel antes de poner la guinda ( no sabia que llevaba guinda,

) mi hijo ojiplatico ante la actitud del individuo. Luego nos dimos cuenta que era el camarero mas borde con diferencia, nos echamos unas risas pues todos los que llegabamos nuevos saliamos " escaldados" de alli