Un aperitivillo del crucero "FIN DE AÑO" en el Costa Concordia, más que nada porque estoy haciendo copias de seguridad en un extraíble nuevo que me dejó Papa Noel de dos Tb y de momento no puedo subir las fotos.
Lo primero es repetir lo que ya sabíamos y que hemos vuelto a ratificar.... ¡Nada que ver un crucero en barco pequeño como fue el Victoria este verano y este que ya conocíamos en su versión Fortuna!
Quedamos de italianos y niños hasta el moñooooooooooooooo! Pero hay más... esta fiesta no creo volvamos a repetirla ya que el barco estaba sobresaturado con las familias "completas" de los oficiales (con sus respectivas criaturas a gogo, gogo y requetegogo

)y con oficiales que debían estar retirados, algunos a duras penas se tenían en pie, perfectamente uniformados que también campaban a su aire como podían rodados de familiares. En resumen un trajín de locura por todos los espacios y rematadamente mal en el restaurante.
Lo peor la comida...repetitiva y tipo cuartelero en el buffet y muy justita en el restaurante donde por primera vez se nos dijo que NO a una sopa que había en el menú porque al cocinero se le había ido la mano con la sal ¿¿¿??? y otra vez a un plato principal porque se les había terminado, aunque la verdad fue que pedí una cosa y me trajeron otra, cuando les dije que eso no era lo que había pedido fue cuando me dijeron que era porque lo mío se había acabado. ¡Toma castaña! Lo de los postres sin azúcar...CON INSTANCIA al maître... y solo lo conseguí dos días: uno con un bizcocho improvisado untado con mermelada y otro con un pastelito que estaba algo más elaborado pero no para tirar cohetes!
Pero lo más divertido fue la
noche de fin de año!!!

¡Allá voy!
Fue la tercera noche y como ya vimos que el pitoste era morrocotudo nosotros nos preocupamos de que nos tuvieran las uvas y menos mal porque el resto de españoles se quedaron sin ellas

. Según contó la interprete de español habían preparado 200 cuenquitos con las correspondientes uvitas de la suerte (uva negra porque la blanca ni verla) pero.... DESAPARECIERON. Las dejaron tapadas en algún lugar del salón Londra hasta el momento de las campanadas (que tampoco dieron y luego lo cuento) pero algunos metome en todo chafardearon, vieron monísimas las uvas y se las zamparon.. Cuando fueron a por ellas habían volado

Las campanadas también las habían preparado con el grupo que sonaba en el salón pero a última hora el capitán decidió hacer una cuenta atrás por la megafonía general del barco por lo que les jorobó el invento a los españoles y encima la cuenta atrás no fue de doce si no de 15... ¡LIO GENERAL AÑADIDO!
Nosotros fuimos de por libre y además de tener nuestras uvas y el champagne lo celebramos dos veces:
- La primera en la hora española, en nuestro camarote con doce traguitos de champagne clandestino que subimos para la ocasión, con las campanadas de la puerta del sol ya que afortunadamente TVE estaba sintonizada en las cabinas.
- La segunda a la hora del barco ya con 12 uvas negras y más pums por todos. Nuestro punto de celebración fue "La Xocolatería" con los Paraguayos (grupo que tocaba allí) con el pianista, con algunos italianos que nos dieron una cuantas lentejas y con un ambiente distinto pero divertido y nada caótico Ah! y sin la cuenta atrás del capitán, solo la que se dió para ese punto concreto, jejejeje.
Vaya que todo fue muy raro, raro, raro.. aunque nosotros nos lo pasamos muy bien...¡Hasta nos bailamos una sevillana inesperada!

También hicieron una fiesta en la piscina pero pasadas las 00:00 horas y no fuimos ya estábamos muy requetebién en la chocolatería con la pequeña peña que se montó.