Abril 26, 2026
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Asesinato en el "Antillas y Granadinas"

13 Ene 2008 09:42 #23733 por JOTAEME
Sábado 12 de Enero de 2008. 43 días antes del asesinato.

Estaba medio adormilado en el viejo butacón. El periódico que estaba hojeando se había soltado de mis manos y descansaba sobre mis piernas, un par de hojas se habían separado del resto y se habían deslizado hasta el suelo en lo que parecía un inútil intento de huida. Me despertó un susurro, un roce de papel en el suelo, pero no procedía de las hojas del periódico, había sonado a mi izquierda. Giré la cabeza en dirección a la puerta del despacho. La penumbra de esa zona contrastaba con el circulo de luz que una vieja lámpara proyectaba sobre el butacón, pero distinguí un rectángulo blanco en el suelo, junto la puerta.
Me levanté y el resto del periódico siguió el camino de las hojas fugitivas. Si quería seguir leyendo tendría que ordenarlas de nuevo, pero ahora mi atención estaba centrada en el rectángulo de papel al pie de la puerta. Se trataba de un sobre, lo recogí y abrí la puerta. El descansillo estaba desierto, el ascensor parado y la escalera silenciosa. Como no creo en fantasmas y no hacía ni diez segundos que el susurro me había despertado, supuse que la persona que había deslizado el sobre bajo la puerta estaba descendiendo por la escalera con un calzado de goma que no provocaba ruido alguno. Me he arrepentido miles de veces por no bajar corriendo en pos del mensajero, pero en ese momento mi interés se centró en el sobre.
Se trataba de un abultado sobre corriente, sin membrete y con un corto texto manuscrito en una exquisita caligrafía: “A la atención de jotaeme”. Hacía tiempo que había desaparecido el abrecartas de la mesa del despacho, de hecho hacía años que había desaparecido todo excepto la mesa, las sillas, el butacón, la lámpara y un par de cuadros horribles, así que rompí el sobre y deposité su contenido sobre la mesa.
Ante mi asombrada mirada descansaban una hoja escrita con idéntica letra a la del sobre, una hoja de una agencia de viajes y un montón de dinero. Lo primero que hice fue contar los billetes: 30 de 100 dólares y 12 de 500 euros. ¿Quién me daba tanto dinero y porqué? Sabía que la explicación estaba en la hoja manuscrita pero antes cogí la de la agencia de viajes.
Se trataba de un documento que serviría para canjear en el mostrador de Pullmantur del aeropuerto de Barcelona un par de billetes para volar, pasando por Madrid, hasta Isla Margarita en Venezuela, embarcando luego en el Holiday Dream para realizar el crucero “Antillas y Granadinas” con posterior estancia de una semana en el Hotel Hesperia Playa el Agua de Isla Margarita. La ida sería el lunes 11 de Febrero de 2008 y la llegada de vuelta a Barcelona el martes 26 de Febrero.
Quedé hipnotizado por el texto de la hoja de la agencia y por los billetes esparramados en la mesa. Los pasajes a recoger estaban a mi nombre y al de mi mujer. ¿Quién nos invitaba a pasar quince días de vacaciones en el Caribe, crucero incluido? ¿Quién nos regalaba 6000 euros y 3000 dólares? Y ¿porqué?
Ya no podía demorar más el momento, sentía la necesidad de aclarar el embrollo, cogí la ultima hoja y me dispuse a leer su contenido. Se trataba de un mensaje anónimo y que se saltaba todos los prolegómenos:
“En febrero me matarán. No sé si durante el crucero o en el hotel. A pesar de tener mis sospechas, a ciencia cierta no sé ni quien ni porque. Pero sé que me matarán. A no ser que usted pueda evitarlo. El control que sobre mi ejercen es extraordinario, haciendo lo que he hecho hasta el momento ya he corrido un gran riesgo. No puedo, por ahora, identificarme, ni facilitarle más información. La recibirá tan pronto como me sea posible. Creo que el dinero cubrirá sus gastos y los honorarios por quince días de trabajo, en este momento no puedo disponer de más. Lamento no haberles conseguido un vuelo y un camarote más confortable, pero no quedaba otra cosa. Si todo sale bien será recompensado con una generosa cantidad. Dejo mi vida en sus manos.”
Leí tres veces el escrito sin parpadear, cuando fui consciente de que mantenía la boca abierta la cerré. No se me ocurrió otra cosa que abalanzarme sobre la ventana y abrirla para asomarme al exterior. Una bocanada de aire helado penetró en la habitación que hasta ese momento había permanecido cálida gracias a la calefacción central del viejo edificio. El gesto era inútil, la mujer había tenido tiempo suficiente de desaparecer calle arriba o calle abajo. Los pocos peatones que, a paso rápido, recorrían la acera ajenos a mi preocupación, de buen seguro no tenían nada que ver con el sobre. Y aunque lo tuvieran, aunque en ese momento estuviera viendo a mi mensajera ¿cómo sabia yo de quien se trataba? Podía ser cualquiera y no tenía manera de determinarlo. Cerré la ventana y me senté en la silla que había frente al escritorio.
La neurona que utilizo para pensar entró en frenética actividad y con su movimiento despertó a las neuronas adyacentes, que a su vez iniciaron el ciclo, poco a poco en una especie de marea radial todo mi cerebro se puso en marcha. Parecía estar volviendo a mis mejores tiempos.
Lo primero que pensé fue que se trataba de una broma, pero ¿quién iba a gastarme una broma de ese tipo? Aunque el escrito de la agencia de viajes fuera falso, el dinero parecía bueno. Encendí la pequeña lámpara que había sobre la mesa y miré los billetes contra la luz. Si eran falsos estaban muy bien falsificados.
¿Quién había deslizado el sobre bajo la puerta? ¿Se trataba de una mujer? ¿Porqué? Había presupuesto que alguien amenazado de muerte, que acudía de una forma tan extraña y misteriosa, en busca de ayuda forzosamente tenía que ser mujer, pero podía perfectamente tratarse de un hombre. Descarté que fuera joven porque difícilmente dispondría de la cantidad de dinero que estaba sobre la mesa y, si la tuviera, difícilmente la gastaría de esa manera. Una persona mayor no actuaría de forma tan tímida. En definitiva alguien de mediana edad y ¿por qué no? de sexo femenino.
Que hubiera acudido a mi no era tan descabellado. Veinte años atrás habíamos establecido en ese despacho una agencia de investigación. Marga, mi socia y esposa, la había bautizado como “JOTAEME”, porque siempre me llamaba así por las iniciales de mi nombre: José María. Al principio nos fue bien. Vivíamos básicamente de casos de divorcio. Buscábamos maridos adúlteros aunque de vez en cuando teníamos algún cliente varón pero la mayoría eran mujeres que buscaban pruebas de infidelidad matrimonial para iniciar un proceso de separación. El resto eran búsquedas de desaparecidos, voluntariamente o no y de espionaje industrial. También tuvimos algún caso interesante pero eso es otra historia y habrá que contarla en otro lugar.
Lo malo del trabajo era que, a pesar de dedicarnos los dos a lo mismo, nos quitaba toda posibilidad de vida conjunta, no teníamos horarios y nos movíamos por toda la geografía, lamentablemente de forma separada. Un trabajo estable en una correduría de seguros nos hizo abandonar el excitante mundo de la investigación. Traspasamos el negocio y alquilamos el despacho a unos aprendices de detective que duraron unos años, luego descubrimos que la ubicación del edificio no facilitaba el alquiler, mucho menos la venta, de un espacio en un tercer piso y llevaba unos años vacío. Quizás por nostalgia un par de sábados al mes me acercaba al despacho, le quitaba el polvo a la mesa y a las sillas, con la ventana abierta para que se ventilara en verano y me sentaba a leer el periódico hasta la hora de la comida.
A pesar de que cuando dejamos el negocio retiramos la placa identificativa que había en la fachada, en la puerta quedó el nombre grabado y en el barrio se conocía ese despacho como el de los detectives jotaeme. Eso facilitó que alguien supusiera que la agencia seguía funcionando, alguien que sabía nuestros nombres completos y que conocía los números de nuestros documentos de identificación. Ya estaba bien de recordar había que volver al presente.
Así pues ¿qué tenía? Una serie de billetes que no me decían nada. Una nota anónima que me hablaba de una, pongamos, mujer que o estaba enferma y sentía amenazas infundadas o estaba verdaderamente amenazada sin saber exactamente de que. Pero esa nota no me decía quien era esa mujer ni donde encontrarla. Por ultimo un documento de una agencia de viajes que en realidad era la única pista que tenía algo de valor. Examine de nuevo la hoja. La agencia tenía nombre, dirección y teléfono. Cogí el móvil y marque el número de la agencia. En seguida saltó un contestador que me informó del horario de atención al público. Mientras escuchaba el mensaje miré el reloj: las dos y cinco. Tarde para contactar con la agencia y el tiempo justo para regresar a casa sin tener que responder, de momento, a ninguna pregunta.
De camino a casa me dio por pensar en las extrañas casualidades de la vida: hacia casi tres años que habíamos celebrado las bodas de plata embarcándonos en un crucero. Se trataba del “Sueños del Caribe” de Pullmantur y el barco era el Holiday Dream.

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13 Ene 2008 21:16 #607012 por PITUPO
Pero esto va en serio, o es una novela por capítulos, jotaeme me estás poniendo los pelos de punta, si esto es algo real, cuantanos el desenlace no nos dejes a medias [;)]

Un saludo

micrucero.iespana.es

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13 Ene 2008 21:28 #607018 por keltic
Cuidado con esto, nombres ficticios mejor. Puede ser motivo de querella, en caso de publicación. Muy buena idea......

NAVIGATOR OF THE SEAS 1/5/08

www.waveandwind.net
Aviacion y turismo

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14 Ene 2008 15:43 #607111 por PITUPO
No entiendo nada ¿alguien nos puede explicar de que va esto? [;)]

micrucero.iespana.es

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14 Ene 2008 19:53 #607238 por JOTAEME
Lunes 14 de Enero de 2008. 41 días antes del asesinato.

Por la mañana tuve mucho trabajo, sin tiempo ni para hacer una llamada. Después de comer aceleré todo lo que pude y a las 7 de la tarde me escapé. A las ocho menos cuarto me encontraba simulando leer las ofertas de viajes que llenaban el cristal del escaparate de la agencia. No parecía una agencia muy lustrosa, en su interior no había ningún cliente. Dos personas trabajaban frente a ordenadores, un chico joven que hablaba por teléfono y una mujer de unos cuarenta años que tecleaba algo con la mirada absorta en la pantalla. Cuando decidí que ya llevaba demasiado tiempo consultando las ofertas y antes de llamar la atención de la pareja abrí la puerta y entré.
- Buenas noches. ¿Qué desea?- Dijo la mujer sin mirarme.
- El sábado me entregaron esto.- Respondí mostrándole su hoja.
- ¿Y?
- Que no tengo ni idea de que se trata.
- Bien yo se lo explico. Esto es un viaje para ... – leyó la hoja y me miró de forma indulgente- ... José María y Margarita. Harán un crucero por el Caribe y pasarán una semana en Isla Margarita.- Volvió a mirarme esta vez con una sonrisa.- ¡Vaya! la isla de la señora.
- Eso ya lo he visto.- Dije de forma brusca.- Pero no entiendo ni como ni porque ha llegado a mis manos. En ningún momento he contratado nada.
- No claro. ¿Es usted don José María?- Asentí.- Bien, la persona que lo contrató, nos facilitó sus datos y los de su esposa. No hay ningún problema.
- Pero es que no se quien es esa mujer.
- Esa persona- enfatizó la palabra persona en lugar de mujer- les invita a hacer un viaje de ensueño en una de las mejores épocas para disfrutar del Caribe. ¡Ojalá tuviera yo amigos así !
- Vale ¿puede decirme el nombre de mi amiga?
- Esa persona exigió que mantuviéramos el secreto. Nos pidió que no le reveláramos sus datos si usted venía a preguntar.- Por el rabillo del ojo percibí que el joven de la otra mesa había dejado el teléfono y seguía atentamente nuestra conversación.
- Bien, pero usted comprenderá que no es normal que te hagan un regalo de ese estilo y que es lógico que quiera saber a quien tengo que darle las gracias.
- No se preocupe. Seguro que en su momento sabrá todo lo que tenga que saber. Pero debe entender que me deba a mi cliente y que no facilite ninguna información que no estoy autorizada a facilitar.
- Todo tiene un precio ¿no?- saque la cartera en la que había guardado el dinero del sobre y mostré los billetes de 500 euros.
- El precio por mi discreción ya ha sido pagado.- Se limitó a contestar.
- Y esto ¿no cambia las cosas?- Desplegué en abanico los 12 billetes de 500 euros. Se trataba de un farol, de ninguna manera me iba a desprender de esa suma tan fácilmente, pero quería saber hasta donde era capaz de llegar la mujer.
- No, le repito que el precio de mi discreción ya ha sido pagado.
- Se trata de una mujer ¿no?- Aventure mientras guardaba los billetes. Por lo menos tenía que conseguir algo de información.
- La persona que contrató su viaje exigió que mantuviéramos el secreto. Por favor, no siga haciendo preguntas que se van a quedar sin respuesta.
Ya me estaba hartando el tono de su voz, pero estaba claro que no iba a conseguir nada por ese camino. En otros tiempos, en otros asuntos me había mostrado más convincente, violentamente convincente podríamos decir. Pero eran tiempos pasados, el asunto no se merecía la aplicación de violencia y el joven discretamente se había levantado: metro ochenta de fornido mozo que me podía tumbar de un guantazo.
- Disculpe mi insistencia. Pero es que es un asunto tan sorprendente. No se que hacer.- Me aparté un poco de la mesa volviéndome ligeramente hacia el joven y cerré los puños para hacerle ver que estaba en guardia, que no hacía falta que se precipitara en nada.
- ¿No sabe que hacer? Mas claro el agua, disfrute con su esposa de ese viaje. Lo más probable es que antes de partir ya se habrá identificado la persona que se lo regala y si no, no se preocupe, ¿a quién le amarga un dulce?
Una puerta oculta por unos archivadores se abrió y por ella salió un hombre mayor que se dirigió hacia mí.
- Perdone, ¿algún problema?
- No se trata de un problema, se trata de saber quién diablos pretende que haga un crucero en Febrero.
- Tal y como le ha informado la señorita no podemos atender su petición. Nos comprometimos a no facilitar la identidad de la ... persona y así lo vamos a hacer.- No pude dejar de notar una ligera vacilación al decir persona, ¿estuvo a punto de decir mujer?
- De acuerdo no me dé su nombre, pero dígame al menos si se trata de un hombre o una mujer, si es joven o vie... mayor. Con eso me haría una idea de si el regalo viene de parte de mi familia o de la de mi mujer...
- Caballero, haría bien en dejar de insistir. No va a conseguir nada y puede crear problemas. ¿Es eso lo que quiere?
- De ninguna manera, solo ...
- Lo único que tiene que hacer es esperar a que la persona se dé a conocer.
- ¿Y si llega el día de la partida y no lo ha hecho?
- Entonces tendrá que decidir entre disfrutar del crucero o romper la reserva.
- Bien, perdonen por la molestia.- Dije dirigiéndome hacia la puerta.- Buenas noches.
- Buenas noches.- Respondieron los tres al unísono.
Salí más desconcertado de lo que estaba al entrar. ¿Por qué tanto interés en mantener su identidad oculta si lo que pretendía era que le salvara la vida? ¿Qué podía ser tan aterrador que le hiciera preparar ese montaje antes que hablar directamente conmigo o antes que acudir a la policía? No había más que interrogantes.
El tiempo no me había hecho perder el oficio. En el edificio de enfrente un poco a la izquierda había un bar. Caminé hacia la derecha y apreté el paso para dar la vuelta a la manzana y entrar en el bar sin que me vieran desde la agencia. Pedí una cerveza, la pagué y me senté en un rincón desde el que se distinguía la puerta del establecimiento.
A las ocho y media se apagaron las luces de la agencia de viajes y acto seguido salieron los dos empleados y el hombre mayor que debería ser el propietario y cerró la puerta con llave. Juntos los tres siguieron el camino que yo había tomado media hora antes. Al llegar a la esquina se despidieron, el hombre mayor torció a la derecha y la pareja siguió adelante. Les seguí como en mis mejores tiempos, desde la otra acera y a una prudente distancia. Cuando llegaron a la boca del metro pensé que les iba a perder, estaba demasiado lejos de ellos y no quería ponerme a correr por esa calle semidesierta. La suerte me acompaño ya que en ese momento se despidieron y la chica siguió andando calle abajo.
Quince minutos después se paró ante un portal y abrió la puerta con una llave que extrajo del bolso. Aguardé en la esquina hasta que una luz se encendió en una ventana del tercer piso. Por los botones del interfono descubrí que se trataba de un bloque de siete pisos con dos viviendas por rellano. Pulsé el timbre de uno de los septimos. En unos segundos recibí la respuesta:
- ¿Si?
- Me puede abrir por favor. Me he olvidado la llave.
No se molestó en preguntar quien era, simplemente pulsó el botón que desbloqueaba la puerta con lo que me estaba franqueando el paso sin saber si se trataba de un vecino, un vendedor o un delincuente. Abrí la puerta y entré.
El vestíbulo estaba iluminado y me acerqué a los buzones. Un tercero estaba habitado por la familia Gómez-Figueredo y el otro por Carolina Armengol. Tenía un 50 por ciento de probabilidades de acertar y supuse que mi presa se llamaba Carolina. Empecé a subir por la escalera.
Y entonces decidí que estaba a punto de cometer una tontería. Ya había hablado con la mujer sin éxito, así que solo podría conseguir algo con intimidación. Y ¿qué podía conseguir? A lo mejor solo una descripción de la persona; alguien que se tomaba tantas molestias para ocultarme su identidad probablemente habría dejado un nombre falso. Y lo más seguro es que antes de llegar yo a mi casa ya estuviera la policía esperándome, puesto que en la agencia de viajes tenían todos mis datos. Cuando llegué al segundo piso di media vuelta y desande lo andado hasta salir del edificio.

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14 Ene 2008 19:53 #607227 por JOTAEME
Lunes 14 de Enero de 2008. 41 días antes del asesinato.

Por la mañana tuve mucho trabajo, sin tiempo ni para hacer una llamada. Después de comer aceleré todo lo que pude y a las 7 de la tarde me escapé. A las ocho menos cuarto me encontraba simulando leer las ofertas de viajes que llenaban el cristal del escaparate de la agencia. No parecía una agencia muy lustrosa, en su interior no había ningún cliente. Dos personas trabajaban frente a ordenadores, un chico joven que hablaba por teléfono y una mujer de unos cuarenta años que tecleaba algo con la mirada absorta en la pantalla. Cuando decidí que ya llevaba demasiado tiempo consultando las ofertas y antes de llamar la atención de la pareja abrí la puerta y entré.
- Buenas noches. ¿Qué desea?- Dijo la mujer sin mirarme.
- El sábado me entregaron esto.- Respondí mostrándole su hoja.
- ¿Y?
- Que no tengo ni idea de que se trata.
- Bien yo se lo explico. Esto es un viaje para ... – leyó la hoja y me miró de forma indulgente- ... José María y Margarita. Harán un crucero por el Caribe y pasarán una semana en Isla Margarita.- Volvió a mirarme esta vez con una sonrisa.- ¡Vaya! la isla de la señora.
- Eso ya lo he visto.- Dije de forma brusca.- Pero no entiendo ni como ni porque ha llegado a mis manos. En ningún momento he contratado nada.
- No claro. ¿Es usted don José María?- Asentí.- Bien, la persona que lo contrató, nos facilitó sus datos y los de su esposa. No hay ningún problema.
- Pero es que no se quien es esa mujer.
- Esa persona- enfatizó la palabra persona en lugar de mujer- les invita a hacer un viaje de ensueño en una de las mejores épocas para disfrutar del Caribe. ¡Ojalá tuviera yo amigos así !
- Vale ¿puede decirme el nombre de mi amiga?
- Esa persona exigió que mantuviéramos el secreto. Nos pidió que no le reveláramos sus datos si usted venía a preguntar.- Por el rabillo del ojo percibí que el joven de la otra mesa había dejado el teléfono y seguía atentamente nuestra conversación.
- Bien, pero usted comprenderá que no es normal que te hagan un regalo de ese estilo y que es lógico que quiera saber a quien tengo que darle las gracias.
- No se preocupe. Seguro que en su momento sabrá todo lo que tenga que saber. Pero debe entender que me deba a mi cliente y que no facilite ninguna información que no estoy autorizada a facilitar.
- Todo tiene un precio ¿no?- saque la cartera en la que había guardado el dinero del sobre y mostré los billetes de 500 euros.
- El precio por mi discreción ya ha sido pagado.- Se limitó a contestar.
- Y esto ¿no cambia las cosas?- Desplegué en abanico los 12 billetes de 500 euros. Se trataba de un farol, de ninguna manera me iba a desprender de esa suma tan fácilmente, pero quería saber hasta donde era capaz de llegar la mujer.
- No, le repito que el precio de mi discreción ya ha sido pagado.
- Se trata de una mujer ¿no?- Aventure mientras guardaba los billetes. Por lo menos tenía que conseguir algo de información.
- La persona que contrató su viaje exigió que mantuviéramos el secreto. Por favor, no siga haciendo preguntas que se van a quedar sin respuesta.
Ya me estaba hartando el tono de su voz, pero estaba claro que no iba a conseguir nada por ese camino. En otros tiempos, en otros asuntos me había mostrado más convincente, violentamente convincente podríamos decir. Pero eran tiempos pasados, el asunto no se merecía la aplicación de violencia y el joven discretamente se había levantado: metro ochenta de fornido mozo que me podía tumbar de un guantazo.
- Disculpe mi insistencia. Pero es que es un asunto tan sorprendente. No se que hacer.- Me aparté un poco de la mesa volviéndome ligeramente hacia el joven y cerré los puños para hacerle ver que estaba en guardia, que no hacía falta que se precipitara en nada.
- ¿No sabe que hacer? Mas claro el agua, disfrute con su esposa de ese viaje. Lo más probable es que antes de partir ya se habrá identificado la persona que se lo regala y si no, no se preocupe, ¿a quién le amarga un dulce?
Una puerta oculta por unos archivadores se abrió y por ella salió un hombre mayor que se dirigió hacia mí.
- Perdone, ¿algún problema?
- No se trata de un problema, se trata de saber quién diablos pretende que haga un crucero en Febrero.
- Tal y como le ha informado la señorita no podemos atender su petición. Nos comprometimos a no facilitar la identidad de la ... persona y así lo vamos a hacer.- No pude dejar de notar una ligera vacilación al decir persona, ¿estuvo a punto de decir mujer?
- De acuerdo no me dé su nombre, pero dígame al menos si se trata de un hombre o una mujer, si es joven o vie... mayor. Con eso me haría una idea de si el regalo viene de parte de mi familia o de la de mi mujer...
- Caballero, haría bien en dejar de insistir. No va a conseguir nada y puede crear problemas. ¿Es eso lo que quiere?
- De ninguna manera, solo ...
- Lo único que tiene que hacer es esperar a que la persona se dé a conocer.
- ¿Y si llega el día de la partida y no lo ha hecho?
- Entonces tendrá que decidir entre disfrutar del crucero o romper la reserva.
- Bien, perdonen por la molestia.- Dije dirigiéndome hacia la puerta.- Buenas noches.
- Buenas noches.- Respondieron los tres al unísono.
Salí más desconcertado de lo que estaba al entrar. ¿Por qué tanto interés en mantener su identidad oculta si lo que pretendía era que le salvara la vida? ¿Qué podía ser tan aterrador que le hiciera preparar ese montaje antes que hablar directamente conmigo o antes que acudir a la policía? No había más que interrogantes.
El tiempo no me había hecho perder el oficio. En el edificio de enfrente un poco a la izquierda había un bar. Caminé hacia la derecha y apreté el paso para dar la vuelta a la manzana y entrar en el bar sin que me vieran desde la agencia. Pedí una cerveza, la pagué y me senté en un rincón desde el que se distinguía la puerta del establecimiento.
A las ocho y media se apagaron las luces de la agencia de viajes y acto seguido salieron los dos empleados y el hombre mayor que debería ser el propietario y cerró la puerta con llave. Juntos los tres siguieron el camino que yo había tomado media hora antes. Al llegar a la esquina se despidieron, el hombre mayor torció a la derecha y la pareja siguió adelante. Les seguí como en mis mejores tiempos, desde la otra acera y a una prudente distancia. Cuando llegaron a la boca del metro pensé que les iba a perder, estaba demasiado lejos de ellos y no quería ponerme a correr por esa calle semidesierta. La suerte me acompaño ya que en ese momento se despidieron y la chica siguió andando calle abajo.
Quince minutos después se paró ante un portal y abrió la puerta con una llave que extrajo del bolso. Aguardé en la esquina hasta que una luz se encendió en una ventana del tercer piso. Por los botones del interfono descubrí que se trataba de un bloque de siete pisos con dos viviendas por rellano. Pulsé el timbre de uno de los septimos. En unos segundos recibí la respuesta:
- ¿Si?
- Me puede abrir por favor. Me he olvidado la llave.
No se molestó en preguntar quien era, simplemente pulsó el botón que desbloqueaba la puerta con lo que me estaba franqueando el paso sin saber si se trataba de un vecino, un vendedor o un delincuente. Abrí la puerta y entré.
El vestíbulo estaba iluminado y me acerqué a los buzones. Un tercero estaba habitado por la familia Gómez-Figueredo y el otro por Carolina Armengol. Tenía un 50 por ciento de probabilidades de acertar y supuse que mi presa se llamaba Carolina. Empecé a subir por la escalera.
Y entonces decidí que estaba a punto de cometer una tontería. Ya había hablado con la mujer sin éxito, así que solo podría conseguir algo con intimidación. Y ¿qué podía conseguir? A lo mejor solo una descripción de la persona; alguien que se tomaba tantas molestias para ocultarme su identidad probablemente habría dejado un nombre falso. Y lo más seguro es que antes de llegar yo a mi casa ya estuviera la policía esperándome, puesto que en la agencia de viajes tenían todos mis datos. Cuando llegué al segundo piso di media vuelta y desande lo andado hasta salir del edificio.

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14 Ene 2008 20:03 #607244 por belixi
Realmente,yo tampoco entiendo nada!q fueeeerte!

2004 Punta Cana
2005 Puerto Vallarta
2006 Salvador de Bahia
2007 Holiday Dream

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14 Ene 2008 20:37 #607259 por elgasa
Yo tampoco entiendo nada, pero estoy muy intrigada!!

Jotaeme sigue con la historia por favor, que no nos vas a dejar dormir!



Pacific 13-8-07 Fantasia mediterranea
Blue Moon 6 enero 2007 Antillas y granadinas
Holiday Dream eneo 2005 Sueños del Caribe
Bolero enero 2002 Mediterraneo

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14 Ene 2008 22:04 #607319 por admin
JOTAEME, cambia el nombre del crucero y te cambiaremos el post al foro general despues.

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15 Ene 2008 08:05 #607407 por JOTAEME
Admin, ¿a que te refieres? ¿al nombre del barco, de la naviera, del itinerario? ¿porque?
Lo que pueda pasar pasará estando yo disfrutando de ese crucero y en ningún momento se dará mala imagen de nada ni de nadie (en todo caso de mí).
Dejame seguir asi, porfa. [:D]

Saludos,

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