Es que fue un día emocionante Enrique. Había momentos en los que no sabía ni donde mirar ni donde ir y en los que se me olvidaba echar fotos o grabar en vídeo, estaba tan incrédulo de estar allí. De hecho casi se me olvidó grabar en vídeo a las ballenas y tengo sólo tres o cuatro tomas. Teníamos a un patrón de la neumática que era muy majete y simpático, pero que nada más embarcar nos dio unas normas de comportamiento en la neumática. Nos enseñó un palo de un metro de longitud de goma-espuma que el llamaba "el tranquilizador", y con el que tranquilizaba a todo aquel turista inquieto que se estuviera levantando y moviendo por la embarcación. Conociéndome lo inquieto que soy pensé "ya verás las leches que me va a dar este tío", pero no, resultó que no era tan ogro como se pintaba a sí mismo, y resultó que Ceci se movió más que yo moviéndose de una banda a otra y entusiasmándose cuando las ballenas nos pasaban a un metro por debajo de la zodiac y cuando sacaban sus enormes colas fuera del agua.
Al final nuestro entusiasmo se lo contagiamos a todos y el patrón nos animaba a movernos a los flotadores de proa y a los laterales para intentar sacar alguna buena fotografía, en incluso el contagio llegó al idioma gritando todos el "MIRA...MIRA...MIRA...MIRA...MIRA" que puso de moda Ceci. Todavía debe de estar flipando el patrón con nuestra energía y entusiasmo, y lo lejos que veníamos, de la otra parte del mundo según decía él. Nunca había llevado a bordo a unos españoles
Hubiera sido un puntazo que hubieseis estado allí embarcados en la neumática con nosotros, viviéndolo en directo, y más tarde reviviéndolo de nuevo sentados en la mesa durante la cena. Sin duda hubiera mejorado nuestra experiencia del crucero considerablemente
Gracias Enrique