Alejandría es la segunda ciudad más importante de Egipto y uno de los puertos más destacados del Mar Mediterráneo. A unos 220 kilómetros de El Cairo, Alejandría no alberga muchos vestigios históricos, a pesar de haber sido una ciudad de gran relevancia. Los orígenes de Alejandría se remontan a la época de Alejandro Magno, famoso general Macedonio que conquistó el mundo (incluyendo Egipto) y que, en el 331 a.C., construyó una ciudad a orillas del Mediterráneo. Esta se convirtió en un importantísimo puerto dentro de las rutas comerciales entre Europa y Asia. La ciudad de Alejandría entró en decadencia en el siglo VII, cuando Egipto fue conquistado por los musulmanes. Alejandría no resurgiría hasta la invasión de Napoleón durante el siglo XVIII. Entre los años 1800 y 1952, Alejandría se transformo en una ciudad muy cosmopolita, pero, al tomar Nasser el poder, la ciudad decayó nuevamente a causa de la emigración de un gran número de extranjeros de Egipto. Los lugares destacados en Alejandría son: la Biblioteca de Alejandría, el Museo Grecoromano (con numerosas piezas de la época), la Fortaleza de Qaitbey (ubicada en donde estaba el antiguo Faro de Alejandría), la Columna de Pompeyo, las catacumbas de Kom El Shogafa, las mezquitas de Atarín y de Abu Al Abbas y los jardines de Al Montazah, donde se encuentra el palacio del Rey Faruk. La inauguración de la nueva Biblioteca de Alejandría y de nuevos museos está ayudando a incentivar el turismo de Alejandría. La Biblioteca de Alejandría, de enormes dimensiones, contiene una interesantísima colección de manuscritos antiguos, un planetario y un museo de antigüedades. MÁS SOBRE ALEJANDRIA El ultimo tesoro de Egipto Es la gran desconocida de Egipto Pocas ciudades pueden presumir de un fundador con más fama. Alejandro Magno trazó los planos de una urbe que nunca llegaría a ver, lo que dio origen a una ciudad que desde entonces vive inmersa en el mito. Aquí surgió la Biblioteca y el Faro, luz de la Antigüedad bajo los Ptolomeos. Muchos siglos después, una generación de escritores daría lustre literario a una urbe cosmopolita. Hoy, una de las alegrías de un viaje a Alejandría es soñar con el pasado mientras se buscan sus huellas en la ciudad. Los palacios de Cleopatra han sido descubiertos bajo el agua, y es posible perseguir la sombra de los personajes de El Cuarteto de Alejandría de Durrell o de los poemas de Cavafis. Pero, sobre todo, Alejandría es una bulliciosa ciudad comercial en la que apenas hay rastros de franquicias ni cadenas internacionales. Y algo casi imposible de encontrar: una ciudad en sí misma, donde se pueden dejar pasar los días en los cafés, viajando en tranvía o comiendo pescado junto al mar. Pero Alejandría también es el mayor puerto del país y su capital de verano, cuando el Gobierno se traslada huyendo del calor de El Cairo. La nueva Biblioteca es la muestra de que se puede avanzar con los pies firmes en la historia. Callejeando. Sabores y lugares de otra época Dada la ausencia de monumentos que se conviertan en visita inexcusable, Alejandría es una ciudad perfecta para callejear. De las plazas principales (Midan Orabi y Midam Sa'ad Zaghloul) salen los caminos de nuestra exploración. Sharia Salah Salem es una calle comercial de otra época, donde todavía es posible atisbar comercios ya perdidos en otras ciudades. Por aquí se encuentran las huellas de la cosmopolita Alejandría, con la sinagoga, las catedrales copta, ortodoxa, católica y anglicana, además de la mezquita Attarine y las famosas pastelerías Pastroudis, Athineos, Délices y Trianon (Sa'ad Zaghloul). Biblioteca y tour literario Alejandría es una ciudad fascinante para los amantes de la literatura. Dirígete al nº 4 de la calle Sharm el-Sheikh (antigua rue Lepsius) para rendir culto a Cavafis en su casa - museo (unos 2 e, cerrado los lunes). Los seguidores de Durrell tienen toda la ciudad para seguir sus huellas, aunque el Hotel Cecil ( 16 Midan Sa'ad Zaghloul, 483 7173) es parada obligada. Recorre la ciudad con la clásica guía de E.M.Forster. La Nueva Biblioteca de Alejandría no ha sido inaugurada oficialmente, pero la puedes visitar gratis por las mañanas. Para información de última hora: www.unesco.org Catacumbas y museos Siempre se afirma que en Alejandría no quedan restos de la época clásica, pero es una verdad a medias. Quedan algunos y, aunque están desperdigados por la ciudad, son fáciles de encontrar. Lo más curioso son las catacumbas de Kom es-Shoqafa, con elementos faraónicos y romanos. A unos 500 m se encuentra la Columna de Pompeyo (1,5 €) . Hay quien afirma que aquí se encontraba la famosa Biblioteca, pero no hay pruebas concluyentes de ello. El lugar donde poner orden a todo el pasado de Alejandría es el museo Greco - Romano (entrada, 3,5 €, cámara 2 €), con la mejor colección del Egipto de esta época. La Corniche. A orillas del Mediterráneo La Corniche es el malecón alejandrino, el espacio en el que pasear al aire libre. Hay un recorrido agradable (te llevará poco más de 30 minutos) desde la plaza de Sa'ad Zaghloul hasta el fuerte Qaitbey. También puedes ir en calesa por la misma Corniche o en tranvía (nº 15 ) por una calle paralela. El camino atraviesa el barrio de Anfushi, con sus mezquitas y su vida callejera. Si haces una parada en el camino, ésta debe ser en la mezquita de Al - Mursi. Justo enfrente, bajo unas arcadas, los cafés invitan a una parada. A continuación llega el puerto y el fuerte Qaitbey (entrada unos 3 €, cámara 2 €), que ocupa el mismo lugar del antiguo Faro. Un lugar legendario desde el que podrás tener una vista fabulosa de la ciudad.