Topic-icon Cavilaciones y vicisitudes de un aspirante a Robinson

4 meses 1 semana antes #1919696 por Chespir

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    Estimados cruceristas:
    Ya hace diez años que doña Chespira y un servidor de ustedes realizamos nuestro primer crucero y, buscando en las carpetas del ordenador encontré este pequeño relato que escribí para un foro que había por aquella época llamado www.forodecruceros . Quizás alguno lo recordéis. Este foro desapareció y con él, el relato que, durante los próximos días iré colgando en esta misma sección. Era nuestro primer crucero y lo escribí con anterioridad al mismo o sea que, poca información os voy a dar. Se trata solamente de un cuento sin otras pretensiones que la de haceros pasar un buen rato. La compañía de cruceros fue Pullmantur y por ese motivo lo incluyo en este apartado. Que os guste.
    .
    Cavilaciones y vicisitudes de un aspirante a Robinsón.

    ¡Piticlín, piticlín, piticlín, piticlí…!

    17 de febrero de 2008.
    Querido diario:

    Mientras escribo estas líneas me acuerdo del día aquel. Hoy apenas me faltan 27 días y trece minutos para iniciar mis merecidas vacaciones. Cuando realizaba la llamada que inicia esta crónica faltaban casi tres meses más. Mis pensamientos vuelven a aquel momento en el que una conversación telefónica estaba dispuesta a cambiar mi modo de ver la vida.

    Cuando descolgaron el teléfono una encantadora voz de señorita respondió al otro lado de la línea:
    —Viajes Ecuador, le atiende Patricia, su agente de viajes.
    —¿Señorita Patricia? Soy el Chéspir. Que como se llega ya la hora de vacaciones de Semana Santa, me gustaría ir preparándolas.

    (Mi conversación se ve interrumpida por un bufido y la voz de la señorita Patricia parece no tan amable. Conozco a la señorita Patricia, mi agente de viajes, desde el verano pasado cuando me gestionó las vacaciones. Cuatro días en Torrevieja, apartotel Solyplaya. Muy bonito el sitio, a un paseo de 40 minutos de una preciosa playa mediterránea. Además nos salió bastante barato porque repartimos el coste de la habitación entre mi mujer y yo, mi hermano, mi hermana, sus respectivos cónyuges y mis cuatro sobrinos. El conserje del hotel se enfadó un poco con nosotros porque decía nosequé de que en una habitación no podían entrar diez personas. Doña Chespira, mi mujer, se puso de su parte y a punto estuvo de volverse a Madrid. Es que suele ser habitual confundir una correcta gestión de recursos con el gorroneo.
    En fin, decía que la señorita Patricia, mi agente de viajes, tras un corto silencio, un bufido y un suspiro, no sé si en este orden, continuó, profesional con la conversación. Antes de yo decirle nada me comentó.
    —Señor Chéspir, lo siento, pero ya no hay plazas para habitaciones sencillas en Torrevieja.
    Empezamos con los problemas. Mis hermanos y sus hijos tendrán que fastidiarse. Pero no estoy dispuesto a quedarme sin vacaciones de Semana Santa.
    —Bien, —contesto—, no importa. Este año he tenido pocos gastos y puedo hacer un extra en mis vacaciones. ¿Qué puede ofrecernos? Ya sabe, para Semana Santa. Salida el sábado y regreso el domingo de Ramos. ¿O es el de Resurrección? No sé, las cosas religiosas siempre las he llevado mal.
    —Señor, salida el sábado 15 de marzo y regreso el domingo 23, —me dice la señorita Patricia, mi agente de viajes—. ¿Es correcto?
    —Sí, lo es. ¿Qué tenemos que sea baratito?
    —¿Prefiere usted turismo cultural o de sol y… —Interrumpe la pregunta—. Si, ya sé, —continúa—. Cultural nada. Mejor sol y playa.
    —Sí, —añado—. Don Chéspir, ¿Qué le parecería a usted un crucero por el Caribe? Tenemos uno que está de oferta y va muy bien de precio.
    Pienso unos instantes. Mi cabeza vuela hacia la infancia. El Titanic, la aventura del Poseidón, un día en Nueva York… Luego recuerdos más próximos. El Caribe, piratas sanguinarios y aventuras emocionantes. Sandokan, los tigres de la Malasia, la Perla de Labuán y Yiro-Batol, lugarteniente de Sandokan, se entremezclan con barcos volcados, el Capitán Stewin de Vacaciones en el Mar y un camarero negro. Me gusta la idea.
    —¿Cuánto costaría? —pregunto a la señorita Patricia, mi agente de viajes, que espera con paciencia al otro lado del teléfono.
    —Veamos, —contesta ella—. Supongo que sería un camarote clase Z interior, de baño compartido con la tripulación y situado en la cubierta 4 sobre la sala de máquinas. 4 % de descuento por antelación, 2 % por oferta especial Semana Santa y… si domicilia su nómina en BancoViajero, le haríamos un descuento añadido de 8 % …
    Me dice el total. Respecto a lo de cambiar la domiciliación de la nómina no hay problemas. Este año lo hice ya en dos ocasiones. La primera para conseguir una cámara digital que ofrecían a los nuevos clientes. Con el segundo cambio el nuevo banco me regaló un juego de sartenes con superficie de teflón que regalé a Doña Chespira, mi mujer, por el día de su cumpleaños.
    —Señorita Patricia, ese viaje es mío. Ocupe dos plazas de inmediato. En cuanto tenga el nuevo banco voy a pagarle. Señorita Patricia, es usté un ángel. Agradecío le estoy.

    Paso a la cocina. Doña Chespira mi mujer, no sé si lo dije, está rebozando unas cocretas pa la cena de la noche. Cariño, le digo, ya tenemos vacaciones. Un destino de aventura, playa y sol.
    —No pienso volver de vacaciones con los gorrones de tus hermanos, —me dice ella.
    —No, cari, —contesto—, esta vez no vamos con mis hermanos y sus hijos. Nos vamos, nos vamos, (hago una pausa para darle más suspense a la noticia), nos vamos… ¡Al Caribe! Donde Sandokán, los tigres de la Malasia, Chinos, indios, Thugs y sacrificios a la diosa Kali…
    —¿Caribe, la Malasia?... Pero el Caribe no está en la Malasia. El Caribe está entre Venezuela y La Florida, Golfo de México, Cuba, Bahamas… ¿Dónde vamos, al Caribe o a la Malasia?
    —Bueno, a mi me han dicho que es el Caribe, y como sonaba a piratas, yo pensé que…
    Doña Chespira me mira. Chéspir, me dice, como hayas hecho alguna de las tuyas o esto sea una broma, te enteras, vaya si te enteras.
    No la escucho. Estoy en Internét, me he metido con el Google y ella tiene razón. El Caribe no está donde yo creía. Es que, querido diario, hay piratas en más de un sitio.

    Seguiremos informando.

    18 de febrero de 2008
    Querido diario:

    26 días, me quedan 26 días para iniciar el viaje. Cada vez estoy más contento y excitado ante mi nueva experiencia.
    La que no está tan a gusto es Doña Chespira. Hoy precisamente 18 de febrero es su cumpleaños. Tengo una sorpresa para ella. Ayer me pasé por Don Aventura y le compré una brújula, una navaja de explorador, pero de las buenas, de esas que incluso tienen tijeras y palillo de dientes, un anzuelo para pescar con su carrete correspondiente y una caja de pastillas de quinina contra la malaria. Espero que le haga ilusión. El caso, es que te decía, querido diario, que el tiempo corre. Parece que fue ayer, cuando después de contarle a Doña Chespira que nos íbamos al Caribe, me empezó a azuzar la comezón por la cercanía del viaje. Ya me había informado dónde estaba ese maravilloso mar que pronto exploraría. Entonces me surgió una duda inquietante. De inmediato descolgué el teléfono, marqué el número de Viajes Ecuador y al momento escuché la voz de la señorita Patricia, mi agente de viajes.
    No esperé a que se presentara e interrumpí su saludo presa del nerviosismo.
    —Señorita Patricia, que soy el Chéspir. Que lo del Caribe está bien pero he mirado en la Encarta y en el guguel y allí hay islas pa aburrir. ¿Las cuálas voy a conocer?
    La señorita Patricia empezó a decir nombres. No tenía nada para apuntar pero confiaba en mi capacidad natural para recordarlas. Nada más colgar el teléfono fui corriendo a la cocina. Esta vez Doña Chespira no rebozaba cocretas. Estaba friendo unos boquerones en la misma sartén que le había regalado el año pasado.
    —¡Doña Chespira! —Le dije, y ella estuvo a punto de dejar caer al suelo media docena de peces que en esos momentos iba a depositar en el aceite.
    —¿Qué quieres? —respondió malhumorada— a punto he estado de tirar los boquerones por el susto que me has dado.
    —Es que, lo que te tengo que decir es importante. Ya sé a dónde vamos y es un viaje precioso. Me han dicho los nombres de las islas. Me acuerdo de dos porque tienen nombre de chupito de restaurante caro: Margarita y Curasao. De otras no me acuerdo pero el viaje es muy completo. Figúrate que incluso nos van a enseñar la Alhambra.
    —¿La Alhambra? ¿Qué tiene que ver la Alhambra con el Caribe?
    —Pues no sé. Pero te juro que me han dicho que también iremos a Granada. Si vamos a Granada y no nos enseñan la Alhambra, cuéntame para qué vamos.
    Doña Chespira suspiró con aire desesperado.
    —No, no es Granada, es Grenada, las pequeñas Antillas…
    No termino de escucharla. He bajado a la papelería corriendo. Tengo que documentarme. Granada, los moros, los Reyes católicos, La Rendición de Breda, Tutankhamón… Cada vez estoy más convencido. Este viaje va a cambiar mi vida.


    Querido diario.

    Ya falta menos y mi taquicardia sigue en aumento. El otro día, después de subir de la papelería con un libro que se titula “Cuentos de la Alhambra de guasinton irvin”, me dijo Doña Chespira que Granada y Grenada son sitios distintos y que Granada no está en el Caribe. Bueno, no importa, como era su cumpleaños le regalé también el libro. El kit de supervivencia no le hizo tanta ilusión como yo pensaba pero es que, querido diario, Doña Chespira a veces es un poco rara.
    Pues te decía que cuando subí con el libro volví a meterme en la Internet. Escribí en Guguel Crucero por el Caribe y me salió un enlace a un foro de cruceros en el que la gente escribe y se cuenta cosas. Nada más empezar a leer los mensajes me di cuenta de una cosa que no conocía. Los barcos tienen nombre. Bueno, eso sí que lo sabía, pero no todos los barcos son iguales. Los hay grandes y los hay pequeños y cada uno realiza un viaje distinto y los servicios de a bordo también varían. ¿Te das cuenta, querido diario? he dicho “servicios de a bordo”. Ya parezco todo un experto. Incluso me he comprado una gorra de plato en el rastro que tiene un ancla y una cuerda enrollada. Bueno, ahora ya no diré cuerda. En los barcos no hay cuerdas, hay maromas. Bueno, el caso es que con la gorra puesta y una camiseta de rayas azules y blancas ya estoy empezando a ser admirado por los vecinos. Cuando le enseñé el conjunto a Doña Chespira, dijo algo relacionado con los payasos pero no me enteré muy bien de qué iba la cosa ni a qué se refería. Ya te he dicho que, a veces, es un poco rara. Pues a lo que iba. Todos los barcos tienen nombres bonitos y que suenan elegante. Pero… ¡Yo no sabía el nombre de mi barco! Seguro que tenía un nombre precioso como Perla del Azul Océano o Tiburón of the Seas. Hay muchos que se llaman así, o sea que su nombre termina con “of the Seas”. Al principio yo creía que era un error y que Seas lo que realmente quería decir era “SEAT” o sea, la marca de coches. Antes, cuando yo era pequeño había un Tiburón Citroén. Pues por lógica también podría haber un Tiburón of the Seat. Pero no era por eso. Seas quiere decir mares solo que escrito en inglés. Mi duda se aclaró cuando, como siempre, volví a llamar a la señorita Patricia, mi agente de viajes. Descolgó el teléfono y nada más escucharme, sin darme tiempo a preguntar nada me dijo: “Jolidai drin”. Entonces algo pasó en la línea que se cortó. Sin saber exactamente qué había pasado, volví a marcar. De inmediato escuché un contestador: “Si es usted Don Chéspir, su barco se llama jolidai drin”. Si no es esta la pregunta que quería hacernos, hable usted después de la señal. ¡Piiiiiiii!
    No dije nada y me quedé pensando en los prodigios de la técnica. ¿Cómo sabría el ordenador de la señorita Patricia, mi agente de viajes, lo que yo quería preguntar?
    Pero eso no era importante. Ya tenía mi respuesta. “Jolidai drin”. Jolidai si que sabía lo que quería decir. Lo he escuchado muchas veces en Torrevieja y significa vacaciones en inglés. Para que lo entiendas, querido diario, yo en español le pregunto a mi jefe: ¿Jefe, cuándo me voy de vacaciones? Pues si mi jefe fuera inglés, que no lo es porque nació en Monforte de Lemos, le diría: Jefe, cuándo me voy de jolidais?
    Observa querido diario que solamente he puesto una interrogación al final de la frase. No ha sido un error, es que en inglés solamente se pone una al final de la frase. Aclarado que ya conozco lo que quiere decir jolidai, tan sólo me faltaba por saber lo que significa “Drin”. Como siempre me fui al Encarta, que tiene un diccionario de inglés-español. Escribí la palabra y había una que se le parecía: “DRINK”. Debí entender mal al contestador. Drink significa Bebida. O sea Jolidai Drink, vacaciones y bebida. Lo de bebida supongo que es por lo que te contaba ayer de que íbamos a unas islas, Margarita y Curaçao, con nombre de chupito de restaurante caro. Pues, querido diario, Un crucero por Margarita, Curaçao, Grenada y otras islas de cuyos nombres no me acuerdo pero que también sonarán bonito, a bordo del “Jolidai Drink”. Salimos el 15 de marzo Doña Chespira y yo. Por cierto, ahora que lo pienso. ¿De dónde sale el barco? Lo lógico es que zarpemos (zarpar querido diario es cuando el barco se marcha y también es una palabra que he aprendido con los chicos del Forodecruceros ese al que me he apuntado). Decía que zarpamos el 15 de marzo. Como Benidorm es lo que más cerca está de Madrid supongo que saldremos desde allí. Igual no y nos tenemos que llegar hasta Torremolinos o Fuengirola que también tienen mar. No importa, si es necesario conduciré toda la noche. Todo sea por mis vacaciones en el Caribe. Mañana te contaré más cosas, querido diario.

    21 de febrero de 2008.
    Querido diario:
    Debe ser cosa de la emoción que no cabo en mi propio cuerpo humano del gozo que me embarga. Ayer, después de estar mucho rato escribiéndote, justo al terminar, le di al copy-paste y no sé qué diablos pasó pero pegué lo que no quería donde no debía y me salió una macedonia de escrito que no había por dónde agarrarla. En fin, toda la tarde perdida. Espero que hoy seré más hábil y lo haga todo bien.
    Pues ayer, querido diario te contaba que, finalmente mi barco no se llama Jolidai Drink sino Holiday Dream (aunque suene jolidai drin se escribe distinto de cómo se lee). Holiday Dream quiere decir algo así como vacaciones y sueño o sea que debe ser un buen sitio para descansar aunque no sé si quizás sea un poco aburrido. De todo esto que te voy a contar y de muchas cosas más me he enterado gracias a los que escriben en el forodecruceros.com. Es una gente muy simpática pero a veces me resulta un poco deprimente. Digo esto porque es usual que todo el mundo que escribe ponga, al final de los mensajes, los cruceros que ha hecho y los que va a hacer. Parece lógico, es como si yo me apuntase a un foro de conductores de coches. Pues pondría que tengo un Peugeot 306 con elevalunas eléctrico, dirección asistida y llantas de aleación. Ellos hacen igual y, querido diario, no te lo vas a creer pero hay gente que pone un montón de barcos en los que ya han montado. Que si el Ocean Dream, el Princesa of the Seas, el Norwegian Peral o el Spirit of Saint Louis. Estos son algunos de los que recuerdo de memoria pero hay algunos que incluso ponen más. Parece que todos tienen más días de navegación que el Capitán Nemo. La verdad, no es que yo sea un novato en estas cosas del mar. El año pasado, sin ir más lejos, monté en el vaporcito que cruza desde El Puerto de Santamaría hasta Cádiz, y no te creas que también hice el regreso. Otra vez monté en un barco que iba desde Vigo hasta las Islas Cíes. Yo pondría los nombres de estos barcos al final de cada mensaje pero, querido diario, es que no me acuerdo cómo se llamaban. Podría inventarme los nombres pero seguro que alguno se daría cuenta y capaz sería de decirme que “O Camarón of The Ria” no existe y que me he inventado yo el nombre. Mi afición marinera, querido diario es natural. Mi madre era de Zamora y mi padre es de Badajoz. Yo nací en Madrid y los madrileños siempre hemos tenido un poquitito de envidia hacia Barcelona por su mar. Equipo de fútbol no tendrán pero mar y puerto sí que tienen. Y bien bonitos que son.
    También te tengo que decir una novedad importante. No te lo vas a creer. Yo pensaba que el barco saldría de Torrevieja o de Fuengirola y que tendría que ir conduciendo hasta allí. Pues no, pues no señor. ¡VOY A MONTAR EN AVIÓN! Tal y como te lo cuento. Me lo dijo Doña Chespira. Es que habló ella misma con la señorita Patricia, mi agente de viajes. Por cierto que después de hablar me ha prohibido que la llame de nuevo. Dice que es que soy un poco pesado pero yo lo que creo es que Doña Chespira está celosa de la señorita Patricia. Bueno, eso me da igual. El caso es que Doña Chespira me dijo que el día 15 tendremos que montar en un avión que nos llevará hasta un sitio que se llama Aruba y que está en Holanda. Bueno, Holanda tiene mar o sea que no es de extrañar que el barco salga de allí. Al principio yo no me lo creía mucho, querido diario pero entré en el forodecruceros.com y enseguida me di cuenta que era verdad. Hay un señor que ha hecho el mismo crucero que nosotros. Pero el mismo, no te vayas a creer. Resulta que también fue en avión y ¿qué quieres que te diga? Mucho crucero, mucho presumir de haber montado en barcos pero de aviones no tiene ni idea. Imagínate que empieza diciendo que en su avión el aire acondicionado no funcionaba y que pasó bastante calor. ¡Ahí le quiero ver! Yo voy a pedir a la azafata que me ponga en ventanilla. Esto tiene dos ventajas. La primera es que, si hace calor, la bajas un poquito, sacas la cabeza y con el aire que entre vas tan fresquito. La otra razón es que, al pasar por encima de mi casa podré decir adiós a los vecinos y gritarles cualquier cosa de última hora que se nos haya olvidado. Por ejemplo, Doña Chespira podrá decir a la del segundo izquierda que no se olvide de regarnos los geranios.
    Bueno, querido diario, pues esto es todo por hoy. Mañana volverás a tener noticias mías. Que descanses.
    Chéspir.

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    4 meses 1 semana antes #1919704 por Chespir

  • Forero Junior
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  • Género: Desconocido
  • Fecha de Nacimiento: Desconocido
  • 22 de febrero de 2008.
    Querido diario:
    Sigo leyendo, cada vez con más interés los mensajes enviados al forodecruceros.com. Sobre todo los de la gente que más sabe. Son mensajes que me están ayudando a preparar con todo detalle mi próximo viaje. Por ejemplo, ahora sé que mi barco pesa 40.000 toneladas y que mide 200 metros de largo. Está bien eso de saber el tamaño. Los vaporcitos de Cádiz al Puerto de Santamaría, esos en los que te dije ayer que monté, no eran tan grandes. También me he enterado de que los camarotes interiores no tienen ventana y que por eso son más baratos. Supongo que alguna ventaja también tendrán. Por ejemplo que por las mañanas no te despertarán las gaviotas con el ruido de sus trinos y podrás dormir más a gusto. Tampoco te molestará el ruido de las olas. Por cierto que, ahora que hablo de olas. En uno de los mensajes de un listero que contaba todo el crucero he leído que, uno de los días en los que el barco se movía un poco por culpa del oleaje, pusieron manzanas verdes repartidas por todos los sitios. No acierto a saber cuál puede ser la razón. He buscado en el guguel manzanas verdes pero no encontré nada. Solamente recetas de compota de manzana verde, manzanas asadas y cosas similares. Pero nada relacionado con los barcos. También pudo ser casualidad y que ese día hubiera oferta de manzanas en el Carrefour y, claro, aprovecharon para gastar las que hubieran comprado. He ido a preguntarle a Doña Chespira y me ha dicho que son por si el barco se hunde te puedas agarrar a las manzanas que flotan. No sé, pero me ha parecido que lo que ella quería era que me callase porque estaba viendo al doctor Jaus y no me ha hecho mucho caso. Ya le preguntaré luego otra vez.
    También he leído que en nuestro barco lo que más se hace es tomar el sol, beber mojitos y bailar. ¡Ahí estaré en mi ambiente! En lo del baile sí que soy un fuera de serie. Bailo el pasodoble en sus dos versiones: La tradicional, cuatro pasos pa adelante y cuatro pa atrás, subiendo y bajando el brazo izquierdo al compás de la música y también bailo el pasodoble en la modalidad “Paquito el Chocolatero”. Es parecido al anterior solo que, de vez en cuando, cuando la música lo pide y, por supuesto siempre a ritmo, mueves el cuerpo y la cabeza como si estuvieras haciendo reverencias. Un baile elegante y estiloso el del Chocolatero. También bailo, recuerdo de mis años mozos, la Yenka, el Kasatchof, los Pajaritos y ya más moderno el Macarena. Seguro que voy a impactar en la disco. Estoy muy ilusionado con eso del baile. ¡Es tan divertido! Y al final de cada noche, lo imagino, todo el crucero agarrao en fila formando un trenecito y recorriendo las cubiertas bailando la Conga. Lo único que siento es que me perdí todos los programas de “Mira Quién Baila”. Pa haberlo sabido pero todo tiene remedio en esta vida. Voy al Youtube que igual encuentro un archivo en el que me enseñen algún paso más. La elegancia y distinción del crucero bien lo merecen.
    Pues eso, querido diario. Mañana te contaré más cosas.
    Chéspir.

    23 de febrero de 2008.

    Querido diario. ¡Qué mala mañana he pasao! Menos mal que, al final todo se ha aclarado pero todavía estoy con el susto metido en el cuerpo. Déjame que te cuente. Hoy, como todos los sábados he realizado mi rutina habitual. Primero he salido a la calle y he comprado seis churros y dos porras para desayunar mientras Doña Chespira hacía el café. Por cierto, que no sé dónde vamos a ir a parar. Me han costado casi dos euros. ¡Qué bárbaro! Y el otro día en la tele, el Solbes y el otro, que no me acuerdo cómo se llama pero que tiene nombre de conquistador extremeño, ni hicieron mención al asunto. ¿Tanta influencia tiene el coste del barril de crudo bren sobre el precio de los churros? Pero vamos al caso. Como ya sabes soy un hombre de letras y, por eso, tras pasar por la churrería fui al puesto de periódicos para comprar el Marca y el fascículo 23 de una colección que estoy haciendo que se llama “Coches de Bomberos del Mundo”. Cuesta doce euros pero merece la pena gastárselos. Esta semana, sin ir más lejos, venía una réplica a escala del camión de bomberos utilizado en la ciudad de Singapoore. Tenías que verlo, con su depósito de agua, las puertas que se abren y se cierran y la manguera que se desenrolla del todo y al soltarla, debe tener un muelle o cosa así, se vuelve a enrollar sola. Pero no te creas que viene solamente el camión, no. También trae un fascículo, ese no me sirve para nada y se lo dejo al quiosquero, y una sorpresa añadida cada semana. Por ejemplo, la de la semana pasada era un póster del perro que ayudó en las tareas de rescate de cuando el 11 S. Esta semana ha traído un CD con los ruidos de las sirenas de todos los modelos de camión de bomberos que salen en la colección. Luego lo pondré pa ver si soy capaz de distinguirlos. Bueno pues llegué yo tan contento a casa, con los churros, las porras, el camión de bomberos, el Cd y el Marca y me puse a desayunar sin hacer caso de Doña Chespira que decía nosequé de tirar el dinero en bobadas. (Debía referirse a los churros pero bien que se los comió). Tras el desayuno, continué con la rutina de sábado. Fui al lavabo, con el periódico en la mano dispuesto a liberarme del peso muerto, que ya me empezaba a incomodar, de lo comido el día anterior. Me encontraba yo en esa posición sentada que unos aprovechan para meditar y otros, mi caso, para leer la prensa deportiva. El fútbol de por la tarde, la lesión de Vanmistelroí (no recuerdo cómo se escribe), las últimas declaraciones de Etó sobre el partido de mañana. Paso de página y una fecha se aparece ante mis ojos: “16 de marzo de 2008”. Leo la noticia y, como un rayo me levanto de mi asiento para salir, pálido como la muerte, con los pantalones a medio bajar, o a medio subir, depende del punto de vista. Corro a la cocina, le enseño el periódico a Doña Chespira y le digo:
    —¡Mira, tenemos que suspender el crucero! No podía ser otro día, no. El 16 de marzo, aquí lo dice bien claro, se inicia en Australia el gran circo de la Fórmula Uno. ¿Sabes lo que quiere decir eso? Fernando Alonso, el pérfido Jamilton, el Quini Ray Conniff. La Maclaren y Ferrari contra Renault. ¿Qué va a hacer Alonso si no estoy yo para animarle? No es posible, no señor. En este mundo todavía hay prioridades y por muy bonito que sea el viaje Fernando no puede dejar de contar con mi apoyo en la distancia…
    Doña Chespira me miró callada y sus ojos tomaron un color rojizo similar al del día que me tiró la plancha a la cabeza porque estaba limpiándome con las toallas una caca de perro que se me había pegado al zapato antes de subir a casa. Su voz cambió de inmediato.
    —Uno, vuélvete al baño. Dos, límpiate el cu… el tra… el… bueno, límpiate y te subes los pantalones. ¡En este orden! Tres, tira de la cadena, baja la tapa y cierra la puerta. ¡Por Dios que aquí no hay quien pare de la peste!
    Hice lo que me pedía pero sin dejar de pensar en que la maldita casualidad me iba a estropear mis vacaciones de crucero. Volví a la cocina. Ella ya había leído la noticia y me esperaba con el periódico en la mano.
    —Escúchame tontín. No pasa nada. Puedes ver a tu Fernando Alonso en la tele del barco.
    La indignación se me subió a la cabeza. ¿Es que ella pensaba que yo era tonto? ¿Se creía de verdad que yo no sabía nada de barcos? Conté hasta tres antes de responderle.
    —¿Televisión en los barcos? ¿Sí? Mira tú doña Perfecta, la que Todolosabe. ¿Me vas a decir que hay televisión en los barcos? ¡Anda ya! Mira, he leído todos los mensajes del forodecruceros.com y en ninguno de ellos dice nada de que haya televisiones. Además, ¡es lógico! ¿No ves que en los barcos no puede haber enchufes? Están rodeados de agua y si tirasen un cable que llegase, pongamos por caso, desde el barco hasta la central eléctrica de FENOSA, a poco que pasase se iban a electrocutar todos los peces. Además, no es que te lo diga yo. Acuérdate de la película de Titanic. ¿Había televisores en el barco? ¡No hija, no…! Había músicos, millonarios, emigrantes italianos y flotadores. Pero televisores, ¡ni uno! ¿Iba a estar el Leonardo di Caprio paseando por las cubiertas aburrido si hubiera habido televisión? …No padre. Pues eso que no podemos ir al barco. Ya iremos otra vez. Barcos hay muchos pero Fernandos Alonsos solo hay uno y necesita de mi apoyo moral.
    Doña Chespira se encogió de hombros y puso una cara de resignación mezclada con un mohín cariñoso.
    —¡Ay tontín! Que al final me vas a estropear la sorpresa.
    —¿Sorpresa?
    —Si mi cielo. Quería darte una sorpresa pero veo que eres tan listo que a ti no hay quien te engañe. ¿Tú sabes dónde se celebra la carrera?
    —¡Por supuesto! Acabo de leerlo, En Australia.
    —¿Y tú sabes lo que es Australia?
    —Claro que lo sé. No soy tonto. Un sitio donde hay circuitos de Fórmula Uno y también hay canguros.
    —Sí, mi cielo. Pero Australia es una isla. Y… ¿Dónde nos vamos de vacaciones?
    —Pues… a un barco.
    —Claro, y, ¿es que no has leído en ese foro de cruceros que también se hacen excursiones por las islas que se visitan?
    —Sí, lo he leído.
    —Pues la sorpresa era, tontín, que una de las excursiones, precisamente la primera tiene una extensión a Australia para ver la carrera en el circuito. Esa era mi sorpresa. Cuando estemos en el barco y lleguemos a la primera isla, nos montamos en un catamarán que nos acerca hasta Australia. Otros se irán a hacer el circuito de la isla en 4x4. Pero tú y yo nos iremos a ver ganar a tu Fernando contra ese inglés.
    —Ya, pero… ¿Cómo es que no he leído nada en forodecruceros.com sobre estas excursiones para ver carreras de Fórmula Uno?
    —Muy fácil. Será porque nunca han coincidido las fechas. ¿Es que siempre va a haber un barco cerca de Australia para ver la fórmula Uno? Y los otros circuitos no están en islas o sea que no se puede ir en barco…

    Querido diario.
    Doña Chespira, además de un corazón de oro, siempre tiene razón. ¡Menuda sorpresa me preparaba! Lo siento por ella porque con mi perspicacia natural al final se la he estropeado. Es una buena persona que se preocupa mucho por mí y por lo que me gusta. Estoy pensando en hacerle un regalo. Se lo merece. Voy a bajar al chino y le compraré un juego de cuchillas nuevas para la Minipimer. Cuesta seis euros y vienen cinco cuchillas, incluso una de ellas sirve para batir claras a punto de nieve. Luego cuando suba miraré dónde coloco el camión de bomberos de la ciudad de Singapoore. Tengo la estantería llena. Le haré sitio junto a la colección de autobuses urbanos a escala que hice el año pasado.
    Mañana te contaré más cosas.
    Chéspir

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    4 meses 1 semana antes #1919727 por eduard58

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  • Buenas!!!!!!!

    Aquí estoy, en primera fila, con las palomitas y un refresco disfrutando de nuevo con tu relato.

    Saludos!!!!

    El siguiente usuario dijo gracias: Chespir

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    4 meses 6 días antes #1919743 por Chespir

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  • 24 de febrero de 2008.

    Querido diario:

    Esto no va a terminar bien, no señor y, como siempre, todo es culpa de Doña Chespira. Ayer me enfadé bastante. Tanto que, como venganza, no la voy a dejar que me acompañe en la excursión que haremos en catamarán para ver a Fernando Alonso. Me iré yo solo y que se fastidie. Resulta que ayer, a eso de las 12 me dijo que iba a salir un rato. Yo pensé que iba a comprar al Supersol que es un sitio que a Doña Chespira le gusta mucho porque, querido diario, ya sabemos todos que eso de ir al colmado es una cosa que le gusta mucho a las mujeres. Pero es que las mujeres son un poco raras. Solamente te tengo que decir que prefieren poner una lavadora o planchar toallas en vez de ver un partido de fútbol por la tele. Ya lo de lavar las toallas me parece raro porque si cuando nos secamos las manos después de habérnoslas lavado y, por tanto, están limpias, ¿qué necesidad hay de lavar las toallas? Bueno, entiendo que las lavase aquella vez que te dije que me limpié el zapato con una, después de haber pisado una caca de perro. Pero esto no pasa siempre y lavar las toallas y encima plancharlas es una tontería. Bueno, pues Doña Chespira tiene unas manías así de raras. El caso es que se fue y ya me extrañó que se marchase sin el carrito de la compra. Pero no di importancia al detalle. Cuando volvió me pidió que me sentase porque quería hablar conmigo. “Habrá subido el precio del Fairy”, pensé. Pues la solución es fácil. Que compre detergente en el chino de abajo que va mucho más barato. Pero no, con ese detergente, a la señora le salen ronchas en las manos porque le tiene alergia. Bueno, el caso es que me senté en el sofá y ella se puso enfrente de mí. Le pedí que se apartase un poco porque no me dejaba ver la tele y en esos momentos estaban dando un partido de voley playa femenino que me interesaba bastante. Es curioso, normalmente el deporte femenino no me gusta. Excepto el voley playa que prefiero la modalidad de las chicas a la de los señores. Pues, querido diario, cuando le dije a Doña Chespira que se sentase en otro sitio que no me dejaba ver la tele se levantó y, en lugar de hacerme caso lo que hizo fue ¡apagarla! En este punto ya adiviné yo que Doña Chespira no me iba a hablar del precio del Fairy en Supersol. Yo no había hecho nada. Bueno lo de siempre. Dejar las toallas en el baño tiradas tras la ducha, no cambiar el rollo del papel higiénico y dejar la taza del water abierta. Pero a eso Doña Chespira ya está acostumbrada y no me hubiera citado a una reunión en la cumbre, sin televisión para echarme la bronca por eso.
    Doña Chespira empezó a hablar con suavidad, como siempre antes de decirme algo que no me va a gustar.
    —Mira, —empezó—, vengo de Viajes Ecuador y he estado hablando con la señorita Patricia.
    —¿Con la señorita Patricia? ¿Con mi agente de viajes?
    —Si, con ella. Había algunas cosas del viaje que no me convencían del todo. Por ejemplo, lo del camarote ese que contrataste: interior, clase Z, cubierta -4, sobre la sala de máquinas, con baño compartido con la tripulación… Mira Chéspir, comprenderás que, para una vez que nos vamos de viaje a un sitio que merece la pena, quisiera hacerlo bien.
    —Chéspir, —aquí hizo un silencio claramente intimidatorio—, Chéspir, he cambiado el camarote. El nuestro es más coqueto, tenemos baño para nosotros e, incluso un ojo de buey en la habitación.
    A mi todo eso me daba igual. Ya estoy acostumbrado a las comidas raras de Doña Chespira y el que nos pusieran ojo de buey para desayunar, cenar o comer, me daba igual. Total yo no pensaba probarlo. A Doña Chespira le gusta comer cosas raras como pescado crudo y, ahora también, ojo de buey. Yo en cambio, soy mucho más exquisito. Un buen bocata de gallinejas o unos zarajos fritos en manteca, con su palo y todo son cosas más ricas y saludables. Dieta pura mediterránea. Pero ella está advertía. El día que casque de un infarto por comer esas guarradas que no venga protestando. En fin, ya me había dicho la novedad. Que nos cambiábamos de habitación.
    — Está bien, —dije yo—. ¿Puedo poner ya el voley playa?
    —No, tenemos que seguir hablando, —contestó ella con un poco de enfado en la voz—. El viaje, —continuó—, de esta manera sale un poco más caro. —Ahora es cuando me va a decir lo del Fairy, pensé—. No mucho, pero este año tendremos que hacer unos ajustes económicos que nos afectarán a ambos.
    Se notaba que había visto el debate económico la noche anterior. Básicamente lo que me estaba diciendo, querido diario, era que tendríamos que gastar menos dinero. O sea que, a comprar Fairy al chino, pensé de inmediato y me levanté para encender la televisión.
    —No te preocupes, —le dije—, cuando utilizas detergente barato a los dos días las manos dejan de picarte.
    —Es que no vamos a comprar detergente barato. Hay otras cosas menos importantes de las cuales podemos prescindir. Cosas como por ejemplo… Tu colección en fascículos de los coches de bomberos del mundo.
    —¿Mi colección de coches de bomberos? ¿Estás loca? La semana que viene ya tenía encargado el fascículo 24. Trae la réplica del coche de bomberos de Nueva Delhi. Y de regalo añadido una muestra de cenizas auténticas del incendio del Windsor. ¿Qué te pasa? ¿Quieres reducirme a la condición de un hombre objeto? ¡No pienso renunciar a mi colección de coches de bomberos! Mañana llamaré a la señorita Patricia, mi agente de viajes, y le diré que volvemos al camarote que yo había dicho. Si no hay ojo de buey, comerás otra cosa…
    —No, no es posible. Ya está todo pagado. Ayer me dio la documentación del viaje. Billetes de avión y bono de habitación. Mira, incluso tenemos una asignada. La 9012.
    Me rasco la barbilla, pensativo… ¡Hmmmm! ¿Habitación 9012? Aquí algo falla, pienso. Me está engañando. Alguien dijo que en nuestro barco cabían 700 pasajeros. Si nuestra habitación es la 9012, aunque solamente fuera un pasajero por habitación y nuestra habitación fuera la última, que ya sería casualidad, habría por lo menos 9012 pasajeros. Eso sin contar con que alguien hiciera como yo el año pasado en Torrevieja, de meter a sus hermanos, cuñados y sobrinos de gañote en la misma habitación, en cuyo caso irían más pasajeros. Doña Chespira se ha levantado y no me ha dado tiempo a contestar. Después del partido de voley playa entraré en forodecruceros.com pa que me cuenten algo. ¿9012 habitaciones? Ni de coña. Mañana, querido diario, te contaré lo que sepa.
    Chéspir.

    25 de febrero de 2008

    Querido diario

    El que un barco tenga la habitación 9012 no quiere decir que tenga necesariamente 9012 habitaciones. Lo que pasa es que para facilitar las cosas el primer número indica la cubierta, (cubierta es como si dijéramos piso solo que en marinero), en la que está la habitación. O sea que en mi caso, Doña Chespira y yo estaremos en el piso número 9 del barco. ¡La Virgen! ¡Nueve pisos en un barco! Me enteré de esto porque, sin decir nada a Doña Chespira, llamé a la señorita Patricia, mi agente de viajes y me lo contó. Me dijo esto y más cosas. Por ejemplo que en el barco iríamos con régimen de todo incluido. O sea que si te apetece, por ejemplo, tomar un bocadillo de panceta pues vas al camarero y le dices: Oiga joven, ¿me trae un bocadillo de panceta? Hasta aquí, como en todos los sitios. Pero luego, a la hora de ir a pagar no te cuesta nada. He dicho panceta pero solo es un ejemplo. Lo mismo podría ser una ración de bravas con una caña, unos chipirones fritos o incluso una sepia plancha que va mucho más cara. Después de colgar con la señorita Patricia, mi agente de viajes, me quedó una duda. ¿El todo incluido era solamente para el papeo o también para el bebercio? En forodecruceros.com no decía nada al respecto y decidí preguntar a Doña Chespira y me dijo que todo lo que pidiese en un todo incluido no tendría necesidad de pagarlo. O sea que si te apetece un calimocho o un cubata Larios solo tienes que pedirlo. Por cierto que Doña Chespira, cuando me lo contaba me decía que los de Pullmantur van a perder dinero conmigo. Yo, ahora que ya sé todo esto, voy más tranquilo porque se me ha ocurrido una idea estupenda. En el barco hay tiendas, mira, en esto ya se diferencia de los vaporcitos del Puerto de Santamaría y también hay puestos de periódicos. O sea que lo que voy a hacer es aprovechar el todo incluido y encargar todos los fascículos que me falten de comprar de la colección Coches de Bomberos del Mundo. O sea que, al final, no me voy a quedar sin las cenizas del incendio del Windsor.
    Pero no todo puede salir bien. Yo estaba tan contento con el camarote que había encargado. Por cierto que he ido a una casquería y me han dicho que los ojos de buey son baratos así que no sé tanto presumir con que la habitación tiene o deja de tenerlos. He encargado cuarto y mitad, justo para el día antes de salir de viaje y se los voy a meter en la maleta de Doña Chespira para que se lleve una alegría cuando la abra. Te decía que he mirado en lo del forodecruceros.com y al final me enteré que las manzanas verdes van bien para el mareo. También dicen que, cuanto más alto sea el camarote, más se siente el balanceo del barco. O sea que el nuestro, en la novena planta va a ser una batidora y yo que me mareo hasta en los tornos de entrada del parque de atracciones, me parece que lo voy a pasar un poco mal. Para evitarlo estoy siendo previsor. Lo de las manzanas no me convence porque no creo mucho en la medicina homeoplática. Yo soy más de la otra. He ido a la botica y he comprado 9 frascos de biodramina. Uno por día incluyendo viajes en avión. Pero no se trata solamente de tratar el cuerpo, también me preocupo de la mente. En el Banesto de la calle Alcalá 14, hay unas puertas giratorias y me he pasado la mañana entrenándome con ellas. Todo ha ido bien hasta que el conserje, harto de verme entrar y salir ha llamado a los municipales. Ha venido una patrulla, me ha preguntado por la razón de mi actitud y, querido diario, no te lo vas a creer. Resulta que uno de los munipas también se va de crucero este verano y como también se marea le ha parecido buena mi idea y hemos pasado un buen rato dando vueltas, entrando y saliendo al banco. Luego me ha agradecido mucho la idea y hemos quedado para el fin de semana en el Café Comercio que también tiene puertas giratorias pero que van para el otro lado. Además como tiene la autoridad que le otorgan sus galones, es sargento, no creo que nadie se atreva a decirnos nada.
    Por cierto que me he enterado de una cosa importante. En el crucero hay ensayos de emergencia. ¿Tan poca confianza tienen en que el barco flote? No sé, me escama un poco, como también me llama la atención el que haya paracaídas debajo de los asientos del avión. Más necesarios veo yo esto que lo anterior. Después de todo, si el barco se hunde yo sé nadar y sin embargo volar no vuelo. En fin, que ya te contaré más cosas según me vaya enterando.
    Hasta mañana.
    Chéspir.

    26 de febrero de 2008

    Querido diario:
    —Prepárate que nos vamos de compras.
    Eso fue lo que me dijo Doña Chespira esta tarde, nada más entrar en casa.
    —¿De compras? —Dije yo, un poco escamado.
    Siempre que Doña Chespira me dice eso al final terminamos discutiendo. Y es que, las ideas que tiene Doña Chespira sobre las compras son absolutamente opuestas a las que tengo yo. A mí, por ejemplo, me hacen falta unos calcetines. Pues voy a la tienda y compro un par de calcetines. Si un día me dice Doña Chespira, —“vamos al Corte Inglés, que me quiero comprar un par de calcetines”—, tengo que tener claro, desde el principio, que se parará a mirar abrigos, jerseys de cuello vuelto, gafas de sol polarizadas, collares de cuentas de Shorosky, zapatos de tacón alto, bajo, botas de piel con borreguito por dentro o una pasmina de seda natural. Toca, retoca, mira, remira… y al final, dos horas después decide que ir de compras conmigo es imposible, que no la dejo mirar tranquilamente y que ya volverá al día siguiente sola. Evidentemente que vuelve. Pero entonces se va a Zara y compra un top de tirantes y una chaqueta de lentejuelas, “para la fiesta de Nochevieja”, eso sin contar que estamos en Marzo.
    Pues, lo que te decía, querido diario. Esta tarde, Doña Chespira me recibió con su amenaza. ¿Ir de compras? —dije yo— ¿Y qué tenemos que comprar?
    —Un traje. Te tienes que comprar un traje, una camisa y una corbata.
    —¿Para qué quiero una corbata y un traje, si puede saberse? Ya tengo uno de cada. Lo estrené hace nada, para el bautizo de tu sobrina.
    —Nuestra sobrina, tiene ya siete años y ese traje ya no te sentará bien. Además la corbata esa ya no se lleva. Ahora se usan anchas y de colores. ¿No viste anoche la de Zapatero?
    Confieso que no me fijé. Ni en ella ni en Zapatero. Tanto me daban la una como el otro. Mientras tanto, fui al armario. Abrí la puerta y empecé a buscar mi traje. Estará por aquí, pensé mientras retiraba perchas, abrigos. Al final, tras descolocar tres camisas, dos chaquetas de lana y tirar al suelo el abrigo de astracán de Doña Chespira, apareció mi traje colgado en la misma posición y lugar en que lo había colocado Doña Chespira seis años y siete meses antes. Descuelgo el traje y me pruebo los pantalones. Ya al metérmelos noto que me tira un poco la entrepierna. Intento unir botón y ojal. ¡Maldición! El botón se ha movido de su sitio. Encojo mis abdominales y tiro con fuerza de ambos lados del pantalón. Faltan tres, dos centímetros, luego uno. Mi cara se pone roja pues llevo casi medio minuto sin respirar. Vuelvo a tirar con fuerza para lograr que ojal y botón se hermanen. Aprieta un poco pero es normal, pienso, después de tanto tiempo sin ponérmelos es lógico que el pantalón haya vuelto a su ser natural. A continuación me pongo la chaqueta. Me tira de hombros y las mangas me quedan un poco cortas. Esa es la mejor demostración de que el traje ha encogido. Quizás fuera de mala calidad porque lo compramos en rebajas. Intento abrocharme pero solamente lo logro con el botón superior. En ese momento Doña Chespira aparece por la puerta. Niega con la cabeza con mirada desaprobadora mientras me dice:
    —Chéspir, has engordado demasiado. Mira que te lo vengo diciendo. Este traje te está pequeño.
    —¿Engordar? ¿Yo? No, lo que pasa es que estos trajes tienden a encoger con el tiempo. Pero no te preocupes que para el día de… de… de… Por cierto: ¿para qué diablos me estoy probando este traje?
    —Para la cena. Tienes que ir elegante.
    —¿Cena? ¿Qué cena?
    —Pues la del capitán.
    —¿Vamos a cenar con un militar? ¿Algún pariente tuyo que no conozco?
    —No, —dice y su voz empieza a denotar un evidente fastidio—. Para la cena del crucero. Cenaremos con el capitán.
    —¿Con el capitán?
    —Claro, es la tradición. Cena de gala con el Capitán. Y nos haremos una foto con él. No pensarás ir en vaqueros.
    —¿Y para que quiere el capitán una foto con nosotros? ¿Es que nos conoce?
    Esta vez Doña Chespira se enfada. Da la vuelta y cierra de un portazo. ¡Somos nosotros los que queremos una foto con él!
    No entiendo nada. Yo no quiero una foto con el capitán. Cuando fui en el vaporcito del Puerto no me hice una foto con el capitán. Ni yo ni nadie. Y si fuera un Coronel o un general… todavía. Pero un capitán. Tampoco es tanto. ¿Es que alguien conoce el nombre de algún capitán famoso? Ni uno. Bueno, alguno sí que hay. El Capitán Trueno y el Capitán Tejero, aquel que dio el golpe de estado. Pero uno es de mentira y con el otro tampoco me quiero hacer una foto.
    Hemos llegado a casa hace cinco minutos, querido diario. Justo el tiempo de escribirte estas líneas. Me he comprado un traje gris clarito en las rebajas de Springfield. Me gusta esa tienda porque no tienen ropa de señoras. Doña Chespira se ha empeñado en comprarme una camisa. Yo digo que rosa y ella que salmón pero parezco pelín nenaza con ella. Las camisas, y más si son elegantes, tienen que ser blancas y con botones en el cuello. La corbata es ancha, fondo gris, más clarito que el traje y con pequeñas anclas de un color indeterminado porque son muy finitas. También me he comprado unos zapatos náuticos con suela de goma para el barco y unos normales negros sin cordones. A mí lo que me hubiera gustado es comprarme una caña de pescar de esas que salen en la tele que son gordas y que ves que sacan a un pez espada pegando botes sobre el agua. No me ha dejado y me ha dicho que en ese barco no se pescan peces espada. En fin, que me parece que este crucero no me va a gustar tanto.
    Hasta mañana.
    Chéspir.

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    4 meses 3 días antes #1919777 por Chespir

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  • 27 de febrero 2008.

    Querido diario.

    Ayer estaba, por culpa de las compras un poco deprimido pero hoy me encuentro mucho mejor. Me he estado acordando de todas las cosas nuevas que voy a aprender con lo del crucero. Algunas las he aprendido ya, como por ejemplo que los barcos no tienen pisos, tienen cubiertas, que en los barcos no hay cuerdas, hay maromas y muchas más cosas. Creo que sería una buena idea la de hacer un resumen de todo lo que estoy aprendiendo. Mira, imagínate una cosa. Piensa que, cuando vamos en el barco, al capitán le sirven para cenar unos pasteles con crema y salmonella surtida. Al día siguiente, justo en medio de la mar océana le entra un escagarrurcie monumental, se desmaya e incluso pierde el sentido y el conocimiento. ¿Qué pasaría? ¿Quién conduciría el barco? ¿Quedaríamos a merced de los destinos de corrientes y vientos? Vale, es poco probable pero… ¿Puede o no puede pasar? Pues si se diera el caso, aquí estaría el Chéspir con su diario, dispuesto a navegar y llevar el barco hasta buen puerto. Y dicho esto y para que no se me olvide, aquí comienza el “Curso de Capitán Intrépido según Chéspir”.

    Hay que saber cómo es un barco. Un barco flota porque el agua está debajo. Si vamos en un barco y al mirar pa arriba vemos peces, malo. Es señal de empezar a preocuparse. Antes de ver peces habrá otros síntomas. Por ejemplo, que las personas chillan, que los músicos tocan mal y desafinan, que si pides lumbre para un pitillo nadie se para ni a ofrecértela ni a venirte con la milonga del fumador pasivo y, sobre todo, muy importante, se oye, con frecuencia: “Los Chéspires, las mujeres y los niños primero”. Si escuchas esto prepara las maletas, busca un flotador, una cosa redonda a modo de donuts con un agujero en medio. Intenta convencer a tu señora madre política para que pase al camarote, déjala dentro y cierra la puerta desde fuera con doble vuelta. Si te pregunta por el flotador le dices que el barco ha pinchado y que el capitán le ha dicho que le lleves la rueda de repuesto. Si el mar aguantó al chapapote, fácil es que también aguante a una suegra.
    Pero, si poco probable es que un barco se hunda, mucho menos probable es que nos llevemos a nuestra suegra de crucero, así es que, me dejo de utopías y voy al grano quel asunto lo merece.

    Palabros a definir.

    Sobre el barco y su forma.

    Proa. Parte de delante.
    Mascarón de proa: es a los barcos lo que la estrellita a los Mercedes. No sirve pa ná pero luce lindo.
    Popa: Parte de atrás.
    Babor: Según vas, parte de la izquierda.
    Estribor Según vas, parte de la derecha.
    Nota: Para distinguirlos resulta muy útil recordar el refrán: “Si gaviota ves a babor, el otro lado es estribor”.
    Sotavento: Parte del barco por donde se va el viento.
    Barlovento: Parte del barco por donde viene el viento. Si queremos vomitar porque estamos mareados, siempre a sotavento. (Salvo que queramos llevar el traje a la tintorería).
    Eslora: lo que mide el barco de proa a popa (o viceversa).
    Manga: Lo que mide el barco de babor a estribor (o viceversa)
    Calado: metros de barco que van por debajo del agua.
    Puente: Asiento del conductor.
    Maroma, estacha: cuerda más o menos gorda.
    Ancla: Freno de mano.
    Timón: volante.
    Camarote: Habitación
    Ojo de buey: Comida que le gusta mucho a Doña Chespira.
    Mesana: Motor de tracción trasera.
    Foque: Motor de tracción delantera.
    Mayor: Motor del medio.
    Cubierta: Ya lo dije. Remitirse a unos días atrás.
    Viento: en los veleros, como si dijéramos gasolina.
    Fuerza 1: Gasóleo C, de calefacción.
    Fuerza 2: Gasolina normal.
    Fuerza 3: Super.
    Fuerza 4: Gasolina de 98 octanos, extra. El barco corre que se las pela.
    Salvavidas: Air-Bag.
    Brújula: GPS pero en cutre.

    Sobre la tripulación:
    Capitán: Señor que no hace nada pero que manda a los demás hacer. Es como la esposa que no conduce pero mira y critica.
    Marineros. Señores mayores vestidos de primera comunión que decoran mucho en los barcos.
    Contramaestre: Suegra que desde el asiento trasero se ocupa de los niños y de que no ladre el perro.
    Sobrecargo: Especie de acomodador de cine pero sin linterna que suele ser mujer y luce preciosos ojos azules y sonrisa deslumbrante.
    Pirata: Ladrón de coches.
    Timonel: conductor.
    Práctico: Especie de profesor de autoescuela que le dice al timonel cómo y dónde aparcar.
    Camarero: Camarero.

    Sobre el mar:
    Mar: Carretera.
    Calma chicha: Autopista.
    Marejada: Autovía.
    Fuerte marejada. Carretera nacional.
    Mar arbolada: Carretera comarcal.
    Mar montañosa: camino forestal.
    Mar confusa: No hay camino, estás en el monte y ni pa Dios tienes idea de dónde ir.
    Olas: Baches.
    Peces: Peatones del mar.

    Sobre maniobras:
    Avante a toda: Mete la 5ª velocidad y tira a toda leche que no hay radares. (Por cierto, a los capitanes… ¿Les afectará lo del carnet por puntos?)
    Ciar: Dar marcha atrás.
    Caer (a estribor, a babor): Torcer (a la derecha, a la izquierda).
    Rumbo: Camino que vamos a llevar.
    Atracar: Aparcar.
    Abarloar: Aparcar en paralelo.
    Pique (irse a): Accidente con siniestro total del vehículo.
    Levar anclas: Arrancar.
    Echar anclas: Poner el freno de mano.

    Una última cosa para este día de hoy. En los coches, el que va por la derecha tiene preferencia de paso. En los barcos, a veces. Conviene recordar que un barco tiene luces de distintos colores en cada lado. Roja en babor y verde en estribor. Con esto, podemos asegurar que:
    “Si ambas luces de un vapor,
    por la proa has avistado,
    debes caer a estribor
    dejando ver tu encarnado”.

    Esto quiere decir que si ves venir a un barco de frente, tienes que torcer a la derecha para que no te estrelles con él. Como el otro barco también ve tus luces, también torcerá a la derecha (nuestra izquierda) y verás su lado derecho que tiene la luz colorá.

    “Entre un vapor y un velero,
    maniobra siempre el primero”.
    Bonito pareado que no necesita explicación.

    “Si a estribor ves colorado,
    debes con cuidado obrar.
    Cae a uno o a otro lado,
    para, o manda ciar”.
    Pues eso, que si ves que te entra un barco por tu derecha, en lugar de avisar con un bocinazo y acordarte de sus muertos más recientes, estate al loro, intenta esquivarlo, para, o dá marcha atrás si es preciso.


    “Ave de mar que busca madriguera, anuncia tempestad de esta manera”. Otro pareado sin más explicaciones.

    Pues esto, querido diario, es todo lo que sé de barcos. Si falla el capitán, con el Chéspir el regreso a casa estará garantizado.
    Hasta mañana.
    Chéspir

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    4 meses 3 días antes #1919783 por eduard58

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  • Pues aunque no te lo parezca don Chéspir con la definición de todos esos palabros quedan bastante claros ciertos conceptos cruceriles.

    Sigue...sigue.....

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    4 meses 5 horas antes #1919797 por Chespir

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  • Espero que haya aprovechado usté, señor Eduar, el fin de semana para tomar buena nota de la lección anterior. De todas formas igual voy a tener que aprobarlo porque pa un lector que tengo no voy a ser tan borde como para mandarle repetir la asignatura. Dicho lo anterior, aquí el siguiente capítulo.

    28 de febrero de 2008.

    Querido diario:

    Mastuerzo, pisachicles, pelopincho, mascaliendres, tarambaina, tontolano, tragaajos, pelopiojo…

    Todo esto, y más cosas que la noble esencia de este diario me impide plasmar le diría yo a Al Gore si me lo echase a la cara. Y es que, la gente, y más si es famosa, cuando no tiene que hacer suele enredar con cosas que no le importan. El Gore este va y se presenta a unas elecciones en los USA. Vale que por la mínima y en el último minuto de penalti injusto pierde el partido (mira, es curioso, Al Gore y el Barça tienen cosas en común). El caso es que pierde. ¿Qué hace? Pues lo que tendría que hacer es oposición al Bush. Tomar ejemplo del Rajoy y decirle que si lo del 11 S era cosa de la ETA, que si Oregón quiere independizarse y los republicanos van a destrozar el país, votar que no cuando el otro dice que sí o votar que sí cuando el otro dice que no. O sea, las cosas que suelen hacer los políticos. Pues no señor. El Gore va y se dedica a hablar del tiempo. O sea que hace lo que un ciudadano medio cualquiera cuando va en un ascensor y se encuentra con el vecino de abajo.
    —Pues vaya mes que está haciendo. Parece que no llueve.
    —Ya, y frío, lo que se dice frío, este año no ha hecho.
    —¡Huy que va! y eso que estamos en febrero.
    —Pero no se fíe usted, que luego llegan los fríos de marzo y se hielan las cosechas.
    —Y usté que lo diga. Mire, el sexto, ya he llegao. Que pase usté buen día.
    —Dele recuerdos a su señora.
    —Y usté a la suya…
    Pues eso. Eso es a lo que se ha dedicao el Al Gore. A hablar del tiempo. Pero no en un ascensor. Como el tío tiene pasta y tiempo, (del calendario, no del otro) pues va y se pone a cascar pero a lo bestia. Reúne a los Rollinstons, a Madona y a las Supremas de Móstoles y les dice. Vosotros cantad en el Güemblei Estadium que una vez lleno les voy a contar a la gente lo que va a hacer mañana. Y aquí le tienes entre la Madona y las Supremas diciendo:
    —Güel, de güeder is chanyin, bicos de factoris meics a lot of polushon. An de polushon, leidis an yentelmen is veri veri anyerus for de hiuman pipol.
    —Evribodi: Claps, claps, claps!
    Traducción:
    —Bien, el tiempo está cambiando porque las fábricas hacen mucha contaminación. Y la contaminación, señoras y señores, es muy, muy peligrosa para las personas humanas.
    —(Todo el mundo): ¡Plas, plas, plas!

    Pues ese hombre, querido diario, está a punto de jorobarme las vacaciones. No se podía haber esperaoa que terminase marzo pa empezar con los ecolomitines, no. El señor tenía que solucionar el problema. Verás, estaba yo tan a gusto, con lo del calentamiento global. Está bien, pensaba yo, que suban las temperaturas y el nivel del mar. Así la playa me pillará más cerca y el veranito, con sus noches en terrazas, a la orillita del mar, con un daiquiri en la mano y con señoritas en top y minifalda oliendo a aceite de coco, se llegará antes. El tiempo, no nos engañemos, es bueno cuando hace calor y malo cuando el grajo vuela bajo. A mayores temperaturas, cuerpos más bronceados, menos ropa y pasiones estivales que se acentúan. Entonces llega el papafrita este del Al Gore y se pone a decir que si el mar va a subir y se va a tragar hasta la fuente Canaletas y que si la sequía va a hacer que de los grifos solamente salgan telarañas. Y yo me pregunto. ¿Y qué pasa con eso? Si no hay agua en los grifos, beberemos cerveza y pa bañarnos iremos al mar que las aguas estarán calentitas y más cercanas. O sea, todo ventajas. También decía que con el calentamiento global las plantas cascan. ¿Está tonto? ¿Dónde hay más plantas en Helsinki o en Río de Janeiro? ¿Es que no ha viajao y visto con sus propios ojos los bosques tropicales?
    Y ahora, querido diario, tú me preguntas. Vale Chéspir, pero… ¿Qué tié que ver esto con el crucero?
    Pues sí. tiene que ver y mucho. Llevo dos meses buscando en Guguel “El pronóstico del tiempo en Isla Margarita”. Estamos hablando del Caribe, no de Seattle. O sea, tiempo de sol, playas y cocoteros. Pues cuando se abre la web, pone: Hoy, y debajo nubarrones negros como sobaco grillo y rayas que indican lluvia. Mañana, lo mismo, pasado, igual que mañana e igual que al otro. O sea que lleva dos meses, justo desde que estoy empezando a buscar el tiempo en esa zona, lloviendo sin parar. Y Doña Chespira comprándose bikinis y crema de protección solar en lugar de chubasqueros, Kleenex y un botecito de Vicks VapoRub por si nos pillamos un gripazo en el crucero, que con el tiempo que anuncia, es lo más probable. Y encima leo en forodecruceros.com que la mejor época para viajar a esa zona es entre octubre y abril porque luego empiezan las lluvias. Van a terminar todos convertíos en sapos. Y la culpa es del Al Gore. Que deje que las fábricas contaminen, que viva el sol y la sequía. ¡Viva el calentamiento global y la industria que lo parió!
    Al Gore, melón, tontolavaina, sesoshuecos, mameluco, caratriste, alcahuete… ¡Te odio!

    Hasta mañana.
    Chéspir.

    29 de febrero 2008.

    Querido diario.

    Ya sabía yo que en mi próximo crucero iba a hacer excursiones muy de mi gusto: Playas exóticas con palmeras, cocoteros y plantas de todo tipo que llegan hasta el mismísimo borde del mar. Islas en las que se mezclan bosques tropicales con loros, leones, tigres y tribus con señoritas de ojos rasgados, cabellos negros, piernas largas y bronceadas por el sol, poca ropa y moral librepensadora. No hay peligro de que sean caníbales. Con el invento del Mac Donald se acabó el canibalismo. Estarán bien estas excursiones, pienso. Ahora me falta el buscar una disculpa para que Doña Chespira se vaya a comprar pareos en los mercadillos del puerto mientras yo disfruto de las excelencias isleñas. Amás, ya me he enterao, en esas playas el ron, los daiquiris y mojitos son tan frecuentes como los fotógrafos con mico en las playas de Torrevieja. El hielo, el ron, limón y azúcar mezclaos y en copa grande, con una sombrillita de colores y una bengala encendía, son cosa estilosa que mejoran el ánimo, dan cadencia al cuerpo y relajo al espíritu. Que la holganza acompañada de vicios húmedos alarga la vida y ayuda a perpetuar la especie.
    Otras excursiones que me han dicho, son las dedicadas al snorkel. O sea, mirar pal fondo del agua pa ver pescados y tortugos del tamaño de un ternero. No me convencen mucho, no. Pa que vengan los peces hay que llamarlos y el modo de hacerlo es echar al agua, carnes, vísceras e higadillos sanguinolentos. Ni los peces ni las tortugas son bichos listos. No lo son, y no creo que hagan diferencias entre un turista y un bofe de pollo que sobró de la cena la noche anterior. En el mundo salvaje una cosa está clara. No hay más que ver los reportajes de “La2”. Lo grande se come a lo chico. Entonces si aparece una palometa tamaño familiar de 500 Kg. a la canal y da conmigo que rondo los 80… ¿Quién se come a quién? Está claro que el Chéspir tiene todas las de perder. Además las tortugas son idiotas. Te vas al rastro, y para el cumpleaños de los hijos del vecino, le compras una tortuguita verde de esas de a dos euros y, como te parece poco, añades un bote de camarón deshidratao y una palangana con forma de alubia de Tolosa, de plástico azul transparente. En medio hay un poyete con un agujero por el que entra una palmera de plástico. Pones agua, pones tortuga y camarones y la imbécil de la quelonia ve la palmera y dice: ¡Coño! ¡Una isla! Y la infeliz vive allí, creyéndose estar en una playa. Hay palmera luego es isla. Si le hubieras puesto una bola colorada se creería estar en una mesa de billar. ¿Son o no son idiotas las tortugas? Y con esta idiotez tortugueríl, ¿Van a diferenciar entre un indígena comestible y un turista que va allí de excursión? …va a ser que no. Y yo, desde luego, no me pienso arriesgar a ser confundío con un camarón deshidratado por un tortugo descerebrado cualquiera. O sea que de excursión de snorkel a ver tortugas y peces, paso. Con un poco de suerte ese día coincide con el de la excursión pa ver al Fernando Alonso. Ya me estoy llevando una bandera rojigualda con un crespón azul pa identificar los colores de la España Cañí y la Renault de allende pirineos.
    Pero hay, querido diario, más excursiones. A bañarse con los delfines y a bañarse con leones marinos. De los leones paso. Ya tuve un gato y me tenía el brazo lleno de arañazos. Los leones, marinos o terrícolas comen gente humana. Que vayan a bañarse con ellos los que sobrevivan a las tortugas. Los delfines es otra cosa. Son bichos listos, no hay más que acordarse del Flipper y del niño rubiajo que iba con él. Si te caes al mar desde el barco, pongo por caso, de seguida llegan esos bichos, te agarras a la aleta y te dejan a 50 metros de una playa para que te rescate la Pam Anderson. ¿Qué aparecen tiburones? Los espantan a hocicazos. ¿Qué te secuestran unos malhechores? Se van a la policía portuaria y se ponen a pegar grititos hasta que un poli negro dice: “Parece que quiere que le sigamos…” Entonces siguen al pez que les lleva hasta donde tú estás. Y cuando el malo te va a disparar, el bicho salta por encima de la barca, le quita la pistola al malo de un morrazo que además va a parar al agua. Es un bicho bueno de sentimientos y listo. No hay más que oírle, Es una mezcla entre el canto del canario y un señor haciendo gárgaras. Y, finalmente, cuando ya la policía ha detenido a los delincuentes, el delfín te ayuda a sacar del agua a una señorita maciza de teta gorda y muslo retozón, que también estaba secuestrada y como por la emoción del momento ella nos agradece nuestro heroísmo con un beso no tolerado menores, el delfín, que no pierde ripio, sale del agua dejando solamente dentro su cola y grita muy contento pa que todos se enteren que has ligao. Me apuntaré a la de los delfines. Espero que sea barata y que no venga Doña Chespira que las cosas de acción no le han gustado nunca.
    Pues estas, querido diario, son las excursiones que voy a hacer. Baño en la playa, Fernando Alonso y delfines. Si hay más cosas ya te lo contaré a la vuelta.
    Hasta mañana.
    Chéspir

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    3 meses 4 semanas antes #1919802 por eduard58

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  • Pues no es más plan, la verdad........ delfines, ron, mojitos, tías macizorras, fórmula 1....perooooo, fórmula 1 en el Caribe????? Yo me enteraría bien don Chéspir.

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    3 meses 3 semanas antes #1919811 por Chespir

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  • 1 de marzo de 2008.

    Querido diario:

    Ya estamos en marzo y se acerca la fecha mágica. Dos semanas, justicas. 14 días de espera para que llegue el día en el que por fin nos embarquemos para empezar a recorrer esas islas y mares de dios.
    Ahora, lo que estoy pensando es en lo que haremos mientras el barco está navegando. Doña Chespira no tiene por qué preocuparse de estas cosas porque las mujeres siempre encuentran cosas que hacer: Coser el dobladillo del traje, recoger el agua que yo tiro en el baño cuando me ducho o hacer la colada y tender la ropa en la cubierta. Digo yo que habrá que marcarla como cuando éramos chicos y llevábamos los babis a la guardería. Porque en un barco tan lujoso ya habrá un tendedero en la cubierta de arriba, con sus cuerdas y sus pinzas de madera. Ya me la imagino disfrutando con el cesto de la ropa recién lavá y largando con la señora del camarote de al lado:
    —Buenos días, Pascuala. Lo pasamos bien en la fiesta de anoche, ¿eh?
    —Y tú que lo digas, mona. Cuando llegué a la habitación tuve que poner dos lavadoras porque tu marido me tiró el vaso del mojito encima. Menos mal que el mojito no deja mancha.
    —Mira, y si te deja cerco, un consejo. La mancha del mojito con un daiquiri se quita. ¡Hija! Mano santo. Humedeces un algodón en el vaso del daiquiri y le das al cerco. Verás como ni se nota. Me lo dijo la vecina del 9011. Esa rubia de bote a la que tu marido tiró el mojito encima la noche anterior.
    —¿Esa lagarta? Mira, mira, no me hables de ella. Que se estaba comiendo con los ojos a mi Paco mientras su marido hablaba con tu Chéspir.
    —Pues te cuento. Me he enterao de una cosa que te va a dejar de piedra. Esos no están casaos. Él es comercial de la compañía y ella su secretaria… Y ese pecho enorme que tiene, no me digas que es natural. Silicona puesta en Brasil, que te lo digo yo.
    —No, si ya me lo decía el instinto femenino: “Pascuala, esa mujer no es trigo limpio…”
    Y luego se pondrán a tender la ropa tan contentas en la cubierta superior. Una de las cosas que tiene la globalización es que las multinacionales han extendío sus productos por todos laos. Un turista belga llega de vacaciones, pongamos por caso, a Cacabelos. Mira en la tienda de ultramarinos y se encuentra el mismo bote de fabada Litoral que hay en el Carrefour de Bruselas justo enfrente del niño ese que está meando. Pues con la ropa pasa igual. Seguro estoy quel Járrison For utiliza calcetines “Ejecutivo” idénticos a los míos. Igual de otro color, pero seguro que de la misma marca. Y que la Zeta Jones se compra tops en Zara, al igual que mi Doña Chespira no hay duda. Entonces, pa no liarse las señoras y llevarse los calcetines del Jarrison For en lugar de los del Chéspir, habrá que marcarlos, digo yo. Vamos que eso lo sabe hasta el más tonto.
    Bueno, pues Doña Chespira ya tiene el día arreglao, querido diario. Pero… ¿Yo que hago? Bares tenemos en el barco, que eso ya lo sé. O sea que mientras Doña Chespira y Pascuala andan a sus labores, yo podré estar con Paco, con el ejecutivo de la compañía y su secretaria tetona, jugando unas manitas al mus o echando un dominó. Si me preguntas, querido diario, la razón por la cual la secretaria, rubia de bote y pechugona no sube a tender la ropa es porque este tipo de mujeres no suelen hacer la colada. Otras cosas hacen, pero coladas… pocas.
    Pero no me voy a pasar el día jugando al mus. Otras cosas habrá que hacer. Doña Chespira dice que no pero ya me extraña a mí que no se pueda pescar en un sitio en el que agua, con peces por debajo, hay por todos lados. También podremos hacer otro deporte, elegante donde los haya. Esquí acuático. Es fácil. Atas una cuerda al guardabarros trasero del barco, te pones unos esquís en los pieses y te dejas arrastrar por el barco. Bonito ¿no?
    Hay otros deportes que también se podrían jugar pero lo veo complicao. Por ejemplo, el Paco, el comercial y yo, podemos echar un “gol regañao”, como cuando éramos pequeños. La secre pechugona oficiaría de árbitro. Se colocan dos flotadores a modo de portería en cualquier sitio que haya espacio, el Paco de portero y entre el otro y yo nos hacemos unos regates pa ver quién marca gol. Y el que marca “se pone”. ¿Qué se cae la pelota al agua? Pues igual que a los doce años: “¡El juego de la botella, el que la tira va a por ella!” ¡Coño, que ya he ido yo tres veces! “Diría el Paco”. ¡Ah, pues no haberla tirao!. ¡Quesque chutas de puntera y siempre se va la pelota al mar…! Y aquí tenemos al Paco, tirándose por la borda yendo, por cuarta vez a buscar el balón flotando entre las olas.
    Hay, querido diario, otros deportes y actividades que se me ocurren pero no lo veo muy posible por la cosa del meneo natural del barco. Por ejemplo jugar a los bolos en cubierta. Poco práctico. Tiran la bola y justo cuando va a hacer strike, llega una ola, menea el barco y se desvía el bolondrio. “¡Jo, no vale!”, diría el Paco, ¡qué mala suerte! Cuando tiro yo siempre se menea el barco…
    —Anda, llorón y vuelve a colocar los bolos que se han caído por el oleaje.
    —Vale, pero me los apunto.
    —¡Y una leche! Esos se han caído por el meneo de la mar, no porque les hayas dado…
    Otro deporte bonito y señorial es el billar. Pero no ese de mesa con agujeros, no. El otro, el de dos bolas blancas y una colorá. Pero tampoco creo yo que con el meneo marineril las bolas se fueran a estar quietas. Tú mirando la jugada, los rebotes en las bandas cortas, mientras le das tiza al taco. Luego te sientas sobre la mesa, colocas el palo a tu espalda pa darle a la bola y cuando ya estás dispuesto a golpear… ¡Zácata! otra ola, las bolas que se mueven, el golpe que se pifia y un siete sobre el tapete verde que acabas de hacer… Y el Paco, el otro, la rubia de bote y yo saliendo del lugar a toda leche no sea que nos hagan pagar el arreglo de la mesa.

    Pero en el barco, querido diario, hay más cosas. Por ejemplo, casino. Igual me animo y me gasto unos euros. Pero eso ya te lo contaré mañana.

    Chéspir.

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    3 meses 2 semanas antes #1919863 por Chespir

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  • 2 de marzo de 2008.

    Querido diario.

    La última vez que fui al casino todavía había pesetas. Estoy hablando del casino de Torrelodones, cerca de Madrid. Yo de casinos creía saber bastante porque me había documentao viendo la película “Vivan las Vegas”, del Elvis Presli y la de “Rein Man” en la que Diustin Jofman que hace el papel de un chico autista va a un casino, mira la ruleta y dice: “Va a salir el nueve”. Y su hermano apostaba y… ¡El nueve! Luego decía: “Ahora el 23…” …y en el 23 que paraba la bolica.
    Yo pensé que si lo podía hacer él pues yo también. Fuimos al casino, Doña Chespira y yo, claro está, y de entrada me decepcionó un poco. Si en lugar de poner mesas de ruleta hubiesen puesto un ataúd con un muerto dentro y lo hubieran rodeado de cirios, la cosa hubiera estao más acorde. Ya de entrada tienes que ir vestido de negro, zapato de charol brillante, corbata, o mejor aún, lazo pajarita, y por supuesto chaqueta. El Elvis, iba de vaqueros, camisa sin abrochar, botas de cuero y una guitarra. Se subía encima la mesa del Bacarrá, empezaba a mover caderas y a cantar rocanrol. Ligaba mazo el socio con todas las crupieres. Yo, entonces no tenía guitarra pero tenía una flauta dulce marca Honner que conservaba de mis años escolares y con la que aprendí solamente a tocar la cancioncita de la película de Kun-Fú. “Ya me servirá pa algo, pensé yo, menos es nada”. Y salimos todos arreglaos Doña Chespira y yo, con pinta de invitaos de boda en los salones Winston, dispuestos a dejarnos mil duros, de las antiguas pesetas, en las mesas del centro de juego. Ya, al entrar, me extrañó una cosa. Un mostrador con señoritas monas y con aspecto de funcionarias del ministerio de Hacienda te piden el carnet de identidad y te hacen una ficha. Oiga, pregunté yo, ¿Y esto pa que vale?
    —Señor, contestó la aludida, es para evitar que entren menores de edad.
    ¿Menor de edad? ¿Yo? Cierto es que parezco joven pero de ahí a que me confundan con un dieciseisañero ludópata va un abismo. El caso es que, antes de entrar, un individuo tamaño armario de doble cuerpo, vio un bulto sospechoso en mis bolsillos. Evidentemente era la flauta que llevaba con su estuche y todo.
    —¿Cachearme? ¿Pa qué? ¿Es que vamos a montar en avión?
    —Lo siento, señor, son las normas. Velamos por su seguridad.
    Y aquí me tienes querido diario, con las manos apoyás en el mostrador, las piernas abiertas mientras un sujeto trajeado al lado del cual el Silvester Estalón, resultaba un intelectual, se encargaba de palparme tobillos, entrepierna, bolsillos del pantalón y, al llegar a los de la chaqueta, saca el estuche con la flauta, mira ésta, la monta, se rasca la barbilla pensativo porque el joío nunca debía haber visto una flauta. pero se ve que el tubo nacarado, lleno agujeros debió despertarle sospechas. El gorila, agarra un walki talki y empieza a decir:
    — Alarma, alerta 3. Individuo sospechoso. Se le incauta pistola bolígrafo. Espero instrucciones…

    Doña Chespira, por su parte, intentaba intervenir… ¿Pistola bolígrafo? ¡Pero si solamente es una flauta!

    Al final todo se arregló gracias a la intervención de la funcionaria del mostrador, la que me había tomado los datos. Parece ser que tenía nenes en edad escolar y que ellos también tenían una flauta como la mía. Con Doña Chespira la cosa no fue tan fácil y el enfado que agarró me costó dormir tres días en el descansillo de la escalera. No le convencieron mis explicaciones de que llevaba la flauta dulce por si me aburría ensayar la musiquita del Kun-Fu. Por supuesto, tiró la flauta en una papelera en el mismo casino.

    Pues eso, querido diario. En el barco hay un casino y tengo la duda de si será como el del Elvis Presli en la peli de “Vivan las Vegas” o estará por allí el matón del casino de Madrid, que antes de irme y por culpa de la bronca que le echaron sus jefes por confundir una flauta dulce con una pistola bolígrafo, me dijo: “Señor Chéspir, volveremos a vernos porque yo nunca olvido una cara…”
    Como esté en el casino del barco me tira al mar. Seguro. Por cierto que esta mañana me voy al rastro. Igual encuentro una guitarra y un manual que diga: “Aprenda a tocar la guitarra en 15 días”. Si no lo encuentro, buscaré una flauta dulce. Creo que de la canción del Kun-Fu todavía me acuerdo.


    Hasta mañana.
    Chéspir.

    3 de marzo de 2008.

    Querido Diario.
    Ayer estuve enredando con Doña Chespira en el google de forodecruceros.com y me llevé una gran alegría cuando Doña Chespira encontró un video del Holiday Dream. Lo estuvimos viendo muy atentamente y varias cosas llamaron mi atención, amén de las señoritas en biquini que paseaban en la piscina. La primera cosa fue comprobar que, finalmente, podré ir al casino porque después de ver la parte del video en que enseñan éste, pude comprobar que el gorila del casino de Madrid no estaba por ahí. Es posible que el día que hicieron la grabación este hombre estuviera de baja. No sé, alguna enfermedad que afecte a los gorilas pero sería mucha casualidad. O sea que podré ir al casino con tranquilidad. He entrado en una página en la que te enseñan cómo jugar a estos juegos. Se llama casino/lasvegas.html y es una página muy divertida. De entrada te piden que te registres y des el número de una tarjeta de crédito. Como la mía está cancelada puse el número de la Visa de Doña Chespira y finalmente me dejó pasar. Querido diario. Hay de tó. Tragaperras, ruletas, black Jack que es una especie de las 7 y media pero en fino. Y aquí me tienes la tarde del domingo, apostando al 9 rojo, que si par, impar, fila… Al final perdí 1600 $. ¡Menos mal que era jugando que si llega a ser de verdad, Doña Chespira me mata! Por cierto que hace un rato le ha llamado el director de nuestra sucursal bancaria para hablar con ella. No sé que querría, supongo que algo relacionado con los puntos estrella.
    Otra cosa que me ha llamado la atención es comprobar que todos los cruceros están pintaos de blanco brillante. No entiendo la razón. Parecen maxineveras de lujo, de esas que dan agua fría y hielo picao. Tos iguales. Blancos como si fueran novias en el día de la boda. ¿Es que no hay otros colores? ¿Es que la pintura blanca es la que más flota? ¿Es que los fabricantes de lavadoras, de vestidos de novia y de cruceros son los mismos? Pues no sé cuál será la razón, querido diario, pero ya me gustaría que los cruceros fueran publicitando el país al que pertenece su compañía. Por ejemplo, Pullmantur tendría los cruceros coloraos, con lunares blancos a similitud de los trajes de faralaes. Los de compañías americanas, pues con colores azules, blancos y rojos, llenos de estrellitas por todas partes. Los griegos serían blancos como el Partenón o la Venus de Milo y verdes, como su campiña, los cruceros de Irlanda. ¿Es que no se le ha ocurrío esto a nadie? Yo propongo que nombren a Ágata Ruiz de la Prada como diseñadora de cruceros.
    Mas cosas. También hemos visto la “disco” del crucero con gente bailando pero a lo suelto y hemos entrao en el gimnasio. En ese momento me fui a la cocina a buscar una cerveza. Total no pienso pisarlo. Una cosa me preocupa de la piscina. ¿Tendrá fondo o habrán hecho un agujero en el barco y lo que crees piscina solamente es un cacho de mar que entra por debajo el casco? Parece más lógico esto último pues saldría mucho más barato. Pero digo yo que si es así, habrá avisos pa que la gente no se tire de clavo, porque a poco hondo que llegase igual se saldría por debajo el barco. Por si acaso yo me bajaré por las escaleras y si me tiro lo haré de plancha, aunque me pegue un barrigazo. Y ya pa terminar, parece ser que en los barcos no hay boticas. O sea que llevaré bicarbonato Torres Muñoz por si me repite la panceta de la cena.
    Mañana más.

    Chéspir.

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