Entrega 1.
Estimados cruceristas:
Ya hace diez años que doña Chespira y un servidor de ustedes realizamos nuestro primer crucero y, buscando en las carpetas del ordenador encontré este pequeño relato que escribí para un foro que había por aquella época llamado
www.forodecruceros. Quizás alguno lo recordéis. Este foro desapareció y con él, el relato que, durante los próximos días iré colgando en esta misma sección. Era nuestro primer crucero y lo escribí con anterioridad al mismo o sea que, poca información os voy a dar. Se trata solamente de un cuento sin otras pretensiones que la de haceros pasar un buen rato. La compañía de cruceros fue Pullmantur y por ese motivo lo incluyo en este apartado. Que os guste.
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Cavilaciones y vicisitudes de un aspirante a Robinsón.
¡Piticlín, piticlín, piticlín, piticlí…!
17 de febrero de 2008.
Querido diario:
Mientras escribo estas líneas me acuerdo del día aquel. Hoy apenas me faltan 27 días y trece minutos para iniciar mis merecidas vacaciones. Cuando realizaba la llamada que inicia esta crónica faltaban casi tres meses más. Mis pensamientos vuelven a aquel momento en el que una conversación telefónica estaba dispuesta a cambiar mi modo de ver la vida.
Cuando descolgaron el teléfono una encantadora voz de señorita respondió al otro lado de la línea:
—Viajes Ecuador, le atiende Patricia, su agente de viajes.
—¿Señorita Patricia? Soy el Chéspir. Que como se llega ya la hora de vacaciones de Semana Santa, me gustaría ir preparándolas.
(Mi conversación se ve interrumpida por un bufido y la voz de la señorita Patricia parece no tan amable. Conozco a la señorita Patricia, mi agente de viajes, desde el verano pasado cuando me gestionó las vacaciones. Cuatro días en Torrevieja, apartotel Solyplaya. Muy bonito el sitio, a un paseo de 40 minutos de una preciosa playa mediterránea. Además nos salió bastante barato porque repartimos el coste de la habitación entre mi mujer y yo, mi hermano, mi hermana, sus respectivos cónyuges y mis cuatro sobrinos. El conserje del hotel se enfadó un poco con nosotros porque decía nosequé de que en una habitación no podían entrar diez personas. Doña Chespira, mi mujer, se puso de su parte y a punto estuvo de volverse a Madrid. Es que suele ser habitual confundir una correcta gestión de recursos con el gorroneo.
En fin, decía que la señorita Patricia, mi agente de viajes, tras un corto silencio, un bufido y un suspiro, no sé si en este orden, continuó, profesional con la conversación. Antes de yo decirle nada me comentó.
—Señor Chéspir, lo siento, pero ya no hay plazas para habitaciones sencillas en Torrevieja.
Empezamos con los problemas. Mis hermanos y sus hijos tendrán que fastidiarse. Pero no estoy dispuesto a quedarme sin vacaciones de Semana Santa.
—Bien, —contesto—, no importa. Este año he tenido pocos gastos y puedo hacer un extra en mis vacaciones. ¿Qué puede ofrecernos? Ya sabe, para Semana Santa. Salida el sábado y regreso el domingo de Ramos. ¿O es el de Resurrección? No sé, las cosas religiosas siempre las he llevado mal.
—Señor, salida el sábado 15 de marzo y regreso el domingo 23, —me dice la señorita Patricia, mi agente de viajes—. ¿Es correcto?
—Sí, lo es. ¿Qué tenemos que sea baratito?
—¿Prefiere usted turismo cultural o de sol y… —Interrumpe la pregunta—. Si, ya sé, —continúa—. Cultural nada. Mejor sol y playa.
—Sí, —añado—. Don Chéspir, ¿Qué le parecería a usted un crucero por el Caribe? Tenemos uno que está de oferta y va muy bien de precio.
Pienso unos instantes. Mi cabeza vuela hacia la infancia. El Titanic, la aventura del Poseidón, un día en Nueva York… Luego recuerdos más próximos. El Caribe, piratas sanguinarios y aventuras emocionantes. Sandokan, los tigres de la Malasia, la Perla de Labuán y Yiro-Batol, lugarteniente de Sandokan, se entremezclan con barcos volcados, el Capitán Stewin de Vacaciones en el Mar y un camarero negro. Me gusta la idea.
—¿Cuánto costaría? —pregunto a la señorita Patricia, mi agente de viajes, que espera con paciencia al otro lado del teléfono.
—Veamos, —contesta ella—. Supongo que sería un camarote clase Z interior, de baño compartido con la tripulación y situado en la cubierta 4 sobre la sala de máquinas. 4 % de descuento por antelación, 2 % por oferta especial Semana Santa y… si domicilia su nómina en BancoViajero, le haríamos un descuento añadido de 8 % …
Me dice el total. Respecto a lo de cambiar la domiciliación de la nómina no hay problemas. Este año lo hice ya en dos ocasiones. La primera para conseguir una cámara digital que ofrecían a los nuevos clientes. Con el segundo cambio el nuevo banco me regaló un juego de sartenes con superficie de teflón que regalé a Doña Chespira, mi mujer, por el día de su cumpleaños.
—Señorita Patricia, ese viaje es mío. Ocupe dos plazas de inmediato. En cuanto tenga el nuevo banco voy a pagarle. Señorita Patricia, es usté un ángel. Agradecío le estoy.
Paso a la cocina. Doña Chespira mi mujer, no sé si lo dije, está rebozando unas cocretas pa la cena de la noche. Cariño, le digo, ya tenemos vacaciones. Un destino de aventura, playa y sol.
—No pienso volver de vacaciones con los gorrones de tus hermanos, —me dice ella.
—No, cari, —contesto—, esta vez no vamos con mis hermanos y sus hijos. Nos vamos, nos vamos, (hago una pausa para darle más suspense a la noticia), nos vamos… ¡Al Caribe! Donde Sandokán, los tigres de la Malasia, Chinos, indios, Thugs y sacrificios a la diosa Kali…
—¿Caribe, la Malasia?... Pero el Caribe no está en la Malasia. El Caribe está entre Venezuela y La Florida, Golfo de México, Cuba, Bahamas… ¿Dónde vamos, al Caribe o a la Malasia?
—Bueno, a mi me han dicho que es el Caribe, y como sonaba a piratas, yo pensé que…
Doña Chespira me mira. Chéspir, me dice, como hayas hecho alguna de las tuyas o esto sea una broma, te enteras, vaya si te enteras.
No la escucho. Estoy en Internét, me he metido con el Google y ella tiene razón. El Caribe no está donde yo creía. Es que, querido diario, hay piratas en más de un sitio.
Seguiremos informando.
18 de febrero de 2008
Querido diario:
26 días, me quedan 26 días para iniciar el viaje. Cada vez estoy más contento y excitado ante mi nueva experiencia.
La que no está tan a gusto es Doña Chespira. Hoy precisamente 18 de febrero es su cumpleaños. Tengo una sorpresa para ella. Ayer me pasé por Don Aventura y le compré una brújula, una navaja de explorador, pero de las buenas, de esas que incluso tienen tijeras y palillo de dientes, un anzuelo para pescar con su carrete correspondiente y una caja de pastillas de quinina contra la malaria. Espero que le haga ilusión. El caso, es que te decía, querido diario, que el tiempo corre. Parece que fue ayer, cuando después de contarle a Doña Chespira que nos íbamos al Caribe, me empezó a azuzar la comezón por la cercanía del viaje. Ya me había informado dónde estaba ese maravilloso mar que pronto exploraría. Entonces me surgió una duda inquietante. De inmediato descolgué el teléfono, marqué el número de Viajes Ecuador y al momento escuché la voz de la señorita Patricia, mi agente de viajes.
No esperé a que se presentara e interrumpí su saludo presa del nerviosismo.
—Señorita Patricia, que soy el Chéspir. Que lo del Caribe está bien pero he mirado en la Encarta y en el guguel y allí hay islas pa aburrir. ¿Las cuálas voy a conocer?
La señorita Patricia empezó a decir nombres. No tenía nada para apuntar pero confiaba en mi capacidad natural para recordarlas. Nada más colgar el teléfono fui corriendo a la cocina. Esta vez Doña Chespira no rebozaba cocretas. Estaba friendo unos boquerones en la misma sartén que le había regalado el año pasado.
—¡Doña Chespira! —Le dije, y ella estuvo a punto de dejar caer al suelo media docena de peces que en esos momentos iba a depositar en el aceite.
—¿Qué quieres? —respondió malhumorada— a punto he estado de tirar los boquerones por el susto que me has dado.
—Es que, lo que te tengo que decir es importante. Ya sé a dónde vamos y es un viaje precioso. Me han dicho los nombres de las islas. Me acuerdo de dos porque tienen nombre de chupito de restaurante caro: Margarita y Curasao. De otras no me acuerdo pero el viaje es muy completo. Figúrate que incluso nos van a enseñar la Alhambra.
—¿La Alhambra? ¿Qué tiene que ver la Alhambra con el Caribe?
—Pues no sé. Pero te juro que me han dicho que también iremos a Granada. Si vamos a Granada y no nos enseñan la Alhambra, cuéntame para qué vamos.
Doña Chespira suspiró con aire desesperado.
—No, no es Granada, es Grenada, las pequeñas Antillas…
No termino de escucharla. He bajado a la papelería corriendo. Tengo que documentarme. Granada, los moros, los Reyes católicos, La Rendición de Breda, Tutankhamón… Cada vez estoy más convencido. Este viaje va a cambiar mi vida.
Querido diario.
Ya falta menos y mi taquicardia sigue en aumento. El otro día, después de subir de la papelería con un libro que se titula “Cuentos de la Alhambra de guasinton irvin”, me dijo Doña Chespira que Granada y Grenada son sitios distintos y que Granada no está en el Caribe. Bueno, no importa, como era su cumpleaños le regalé también el libro. El kit de supervivencia no le hizo tanta ilusión como yo pensaba pero es que, querido diario, Doña Chespira a veces es un poco rara.
Pues te decía que cuando subí con el libro volví a meterme en la Internet. Escribí en Guguel Crucero por el Caribe y me salió un enlace a un foro de cruceros en el que la gente escribe y se cuenta cosas. Nada más empezar a leer los mensajes me di cuenta de una cosa que no conocía. Los barcos tienen nombre. Bueno, eso sí que lo sabía, pero no todos los barcos son iguales. Los hay grandes y los hay pequeños y cada uno realiza un viaje distinto y los servicios de a bordo también varían. ¿Te das cuenta, querido diario? he dicho “servicios de a bordo”. Ya parezco todo un experto. Incluso me he comprado una gorra de plato en el rastro que tiene un ancla y una cuerda enrollada. Bueno, ahora ya no diré cuerda. En los barcos no hay cuerdas, hay maromas. Bueno, el caso es que con la gorra puesta y una camiseta de rayas azules y blancas ya estoy empezando a ser admirado por los vecinos. Cuando le enseñé el conjunto a Doña Chespira, dijo algo relacionado con los payasos pero no me enteré muy bien de qué iba la cosa ni a qué se refería. Ya te he dicho que, a veces, es un poco rara. Pues a lo que iba. Todos los barcos tienen nombres bonitos y que suenan elegante. Pero… ¡Yo no sabía el nombre de mi barco! Seguro que tenía un nombre precioso como Perla del Azul Océano o Tiburón of the Seas. Hay muchos que se llaman así, o sea que su nombre termina con “of the Seas”. Al principio yo creía que era un error y que Seas lo que realmente quería decir era “SEAT” o sea, la marca de coches. Antes, cuando yo era pequeño había un Tiburón Citroén. Pues por lógica también podría haber un Tiburón of the Seat. Pero no era por eso. Seas quiere decir mares solo que escrito en inglés. Mi duda se aclaró cuando, como siempre, volví a llamar a la señorita Patricia, mi agente de viajes. Descolgó el teléfono y nada más escucharme, sin darme tiempo a preguntar nada me dijo: “Jolidai drin”. Entonces algo pasó en la línea que se cortó. Sin saber exactamente qué había pasado, volví a marcar. De inmediato escuché un contestador: “Si es usted Don Chéspir, su barco se llama jolidai drin”. Si no es esta la pregunta que quería hacernos, hable usted después de la señal. ¡Piiiiiiii!
No dije nada y me quedé pensando en los prodigios de la técnica. ¿Cómo sabría el ordenador de la señorita Patricia, mi agente de viajes, lo que yo quería preguntar?
Pero eso no era importante. Ya tenía mi respuesta. “Jolidai drin”. Jolidai si que sabía lo que quería decir. Lo he escuchado muchas veces en Torrevieja y significa vacaciones en inglés. Para que lo entiendas, querido diario, yo en español le pregunto a mi jefe: ¿Jefe, cuándo me voy de vacaciones? Pues si mi jefe fuera inglés, que no lo es porque nació en Monforte de Lemos, le diría: Jefe, cuándo me voy de jolidais?
Observa querido diario que solamente he puesto una interrogación al final de la frase. No ha sido un error, es que en inglés solamente se pone una al final de la frase. Aclarado que ya conozco lo que quiere decir jolidai, tan sólo me faltaba por saber lo que significa “Drin”. Como siempre me fui al Encarta, que tiene un diccionario de inglés-español. Escribí la palabra y había una que se le parecía: “DRINK”. Debí entender mal al contestador. Drink significa Bebida. O sea Jolidai Drink, vacaciones y bebida. Lo de bebida supongo que es por lo que te contaba ayer de que íbamos a unas islas, Margarita y Curaçao, con nombre de chupito de restaurante caro. Pues, querido diario, Un crucero por Margarita, Curaçao, Grenada y otras islas de cuyos nombres no me acuerdo pero que también sonarán bonito, a bordo del “Jolidai Drink”. Salimos el 15 de marzo Doña Chespira y yo. Por cierto, ahora que lo pienso. ¿De dónde sale el barco? Lo lógico es que zarpemos (zarpar querido diario es cuando el barco se marcha y también es una palabra que he aprendido con los chicos del Forodecruceros ese al que me he apuntado). Decía que zarpamos el 15 de marzo. Como Benidorm es lo que más cerca está de Madrid supongo que saldremos desde allí. Igual no y nos tenemos que llegar hasta Torremolinos o Fuengirola que también tienen mar. No importa, si es necesario conduciré toda la noche. Todo sea por mis vacaciones en el Caribe. Mañana te contaré más cosas, querido diario.
21 de febrero de 2008.
Querido diario:
Debe ser cosa de la emoción que no cabo en mi propio cuerpo humano del gozo que me embarga. Ayer, después de estar mucho rato escribiéndote, justo al terminar, le di al copy-paste y no sé qué diablos pasó pero pegué lo que no quería donde no debía y me salió una macedonia de escrito que no había por dónde agarrarla. En fin, toda la tarde perdida. Espero que hoy seré más hábil y lo haga todo bien.
Pues ayer, querido diario te contaba que, finalmente mi barco no se llama Jolidai Drink sino Holiday Dream (aunque suene jolidai drin se escribe distinto de cómo se lee). Holiday Dream quiere decir algo así como vacaciones y sueño o sea que debe ser un buen sitio para descansar aunque no sé si quizás sea un poco aburrido. De todo esto que te voy a contar y de muchas cosas más me he enterado gracias a los que escriben en el forodecruceros.com. Es una gente muy simpática pero a veces me resulta un poco deprimente. Digo esto porque es usual que todo el mundo que escribe ponga, al final de los mensajes, los cruceros que ha hecho y los que va a hacer. Parece lógico, es como si yo me apuntase a un foro de conductores de coches. Pues pondría que tengo un Peugeot 306 con elevalunas eléctrico, dirección asistida y llantas de aleación. Ellos hacen igual y, querido diario, no te lo vas a creer pero hay gente que pone un montón de barcos en los que ya han montado. Que si el Ocean Dream, el Princesa of the Seas, el Norwegian Peral o el Spirit of Saint Louis. Estos son algunos de los que recuerdo de memoria pero hay algunos que incluso ponen más. Parece que todos tienen más días de navegación que el Capitán Nemo. La verdad, no es que yo sea un novato en estas cosas del mar. El año pasado, sin ir más lejos, monté en el vaporcito que cruza desde El Puerto de Santamaría hasta Cádiz, y no te creas que también hice el regreso. Otra vez monté en un barco que iba desde Vigo hasta las Islas Cíes. Yo pondría los nombres de estos barcos al final de cada mensaje pero, querido diario, es que no me acuerdo cómo se llamaban. Podría inventarme los nombres pero seguro que alguno se daría cuenta y capaz sería de decirme que “O Camarón of The Ria” no existe y que me he inventado yo el nombre. Mi afición marinera, querido diario es natural. Mi madre era de Zamora y mi padre es de Badajoz. Yo nací en Madrid y los madrileños siempre hemos tenido un poquitito de envidia hacia Barcelona por su mar. Equipo de fútbol no tendrán pero mar y puerto sí que tienen. Y bien bonitos que son.
También te tengo que decir una novedad importante. No te lo vas a creer. Yo pensaba que el barco saldría de Torrevieja o de Fuengirola y que tendría que ir conduciendo hasta allí. Pues no, pues no señor. ¡VOY A MONTAR EN AVIÓN! Tal y como te lo cuento. Me lo dijo Doña Chespira. Es que habló ella misma con la señorita Patricia, mi agente de viajes. Por cierto que después de hablar me ha prohibido que la llame de nuevo. Dice que es que soy un poco pesado pero yo lo que creo es que Doña Chespira está celosa de la señorita Patricia. Bueno, eso me da igual. El caso es que Doña Chespira me dijo que el día 15 tendremos que montar en un avión que nos llevará hasta un sitio que se llama Aruba y que está en Holanda. Bueno, Holanda tiene mar o sea que no es de extrañar que el barco salga de allí. Al principio yo no me lo creía mucho, querido diario pero entré en el forodecruceros.com y enseguida me di cuenta que era verdad. Hay un señor que ha hecho el mismo crucero que nosotros. Pero el mismo, no te vayas a creer. Resulta que también fue en avión y ¿qué quieres que te diga? Mucho crucero, mucho presumir de haber montado en barcos pero de aviones no tiene ni idea. Imagínate que empieza diciendo que en su avión el aire acondicionado no funcionaba y que pasó bastante calor. ¡Ahí le quiero ver! Yo voy a pedir a la azafata que me ponga en ventanilla. Esto tiene dos ventajas. La primera es que, si hace calor, la bajas un poquito, sacas la cabeza y con el aire que entre vas tan fresquito. La otra razón es que, al pasar por encima de mi casa podré decir adiós a los vecinos y gritarles cualquier cosa de última hora que se nos haya olvidado. Por ejemplo, Doña Chespira podrá decir a la del segundo izquierda que no se olvide de regarnos los geranios.
Bueno, querido diario, pues esto es todo por hoy. Mañana volverás a tener noticias mías. Que descanses.
Chéspir.