13º dia 20 de Enero 2013. Curaçao.
Después de un tranquilísimo día de navegación, a menos de 10 nudos, llegamos a Curaçao, una de las 3 islas ABC ( las otras son Aruba y Bonaire ) de las Antillas holandesas. Des del barco , la ciudad de Willenstad parece atrapada en medio de las refinerías de petróleo, pero una vez abajo los colores y la majestuosidad de las casas coloniales se muestran con todo su esplendor. Aunque es domingo encontramos alguna tienda abierta , pero para no ir cargados pensamos en comprar las botellitas de Curaçao de todos los colores cuando regresemos.
Paseamos por las calles y por esos puentes que se abren para dejar pasar los barcos. El mercado flotante, en realidad no flota. Son paradas de fruta sobre la acera y los vendedores venden la mercancía directamente a la gente que no necesita ni bajarse del coche. La fruta llega a las paradas en barco , así que si das la vuelta, puedes ver todas las barquitas cargadas de fruta detrás de las paradas. Para compensar el poco ejercicio que hicimos ayer, decidimos ir a la playa de de Mambo beach por el camino más largo, dando una vuelta por el kunuku a ver si encontramos los flamencos de las salinas y las antiguas casas de los esclavos. La primera parada es la Casa Chobolobo, donde conocemos el proceso de fabricación del Curaçao a partir de piel de naranja amarga , una mezcla de especies y hierbas aromáticas y alcohol de caña.
Nos ofrecen una degustación de todos los colores , y también hay con sabor a chocolate, a café o a ron con pasas..Ummmm, esta delicioso, pero conviene no abusar porque tenemos que conducir nuestras bicis...Ah mira , aquí nos cobran la cajita de 5 botellitas a mitad que en la ciudad, a la saca y a esperar que no nos la confisquen!. Uf , entre el calor que hace,32º a la sombra ( cuál será en verano ?? ) este paisaje desértico y el licorcito estamos deseado llegar a la playa para refrescarnos , pero cual no será nuestra sorpresa cuando nos quieren cobrar 6 $ por entrar y además sin nuestras bicis, ah, si ? pues ni hablar, no dejamos abandonadas nuestras bicis en ese aparcamiento ni locos.
Una negrita muy simpática con el pelo rubio nos "chiva" que tenemos una playa publica justo pasado el hotel Sandscave y otra , al otro lado del barco en el Holiday Resort. La 1ª tiene unos colores turquesa y azul intenso, que llama la atención desde Kilómetros y por eso debe estar a rebosar de domingueros, así que nos vamos a la otra. Allí solo nos piden una identificación para entrar y con la misma tarjeta del barco nos dejan pasar a la playa privada del resort, el guardia de seguridad muy amable nos facilita un lugar seguro para dejar las bicis y bajo su supervisión, eso sí , primero límpiense bien los pies antes d entrar , por favor.
Un bañito refrescante, una cocacola gigante para reponer energía, tumbados a la sombra de una palapa , mirando el Caribe por solo 2,33$, qué más quieres ?
Una cosa que me ha llamado la atención del Deliziosa es que no hay buffet para cenar, o sea, no hay alternativa al restaurante del piso 2 y 3. Qué raro, en nuestros muchos cruceros nunca habíamos visto algo igual...será para ahorrar costes ??