Melbourne también es una preciosa ciudad, pero no nos ha impactado tanto como Sidney, también está muy bien organizada pero le falta la bahía a la que se ha abierto Sidney. Melbourne está atravesada por el río Yarra que separa la ciudad en dos zonas, numerosos puentes unen ambas partes de la ciudad en la que vimos amplios bulevares rodeados de magníficos árboles y hermosos parques. Por la mañana hicimos la excursión incluida en el crucero que como siempre, fue básicamente una panorámica por la ciudad, aunque también nos dieron un paseo en barco para apreciar el ambiente del río y de la vida que se asoma a él. También estaba programada la visita al Museo, y como ocurre en estas rápidas visitas vemos siempre una parte mínima.
Siempre aprovechamos esta excursión incluida y cuando termina nos quedamos en la ciudad para recorrerla por nuestra cuenta y las horas que nos quedaron las aprovechamos para visitar la catedral de San Patricio en la que recogimos a Fernando (que no hizo la excursión programada y prefirió quedarse descansando en el barco) y la preciosa iglesia de San Pablo en la que una orquesta infantil ensayaba para la actuación de la tarde.
La ciudad está bien preparada para el turismo y además de voluntarios que informan y dan planos existen varios mecanismos de transporte gratuitos como un tranvía que se reconoce fácilmente por su color burdeos y que tiene un recorrido circular por todo el centro de la ciudad, nos vino estupendamente para dar la vuelta por la ciudad e ir bajándonos en los sitios que nos interesaban.
Comimos en la zona de Federación Square que viene a ser el sitio de encuentro de los ciudadanos de Melbourne, una gran plaza rodeada de curiosos bloques con forma de cubos. Al lado está la histórica Flinders Stacion, antiguo edificio de los que hay bastantes y que combinan perfectamente con los grandes rascacielos como el famoso edificio llamado Eureka en el que hay también un mirador y que es famoso por varias cosas que no voy a contar aquí para no aburriros y como emblema presenta una especie de zona de color rojo (la sangre ) de algunos ciudadanos que murieron en una revuelta en esta zona.
Y el resto de la tarde a pasear por las calles de Bourke, Collins y Swanston que viene a ser como la columna vertebral de la zona comercial y que deciros de las tiendas… preciosas arcadas o galerías llenas de coquetas y maravillosas tiendas como la Royal Arcade donde no pude resistir la tentación y me compré un maravilloso blusón de seda natural con un estampado preciosísimo… lo vi en el escaparate y me enamoró. Además de tiendas el ambiente es estupendo, muchísima gente en la calle, músicos callejeros y zonas peatonales solamente con la circulación de tranvías que en esta ciudad cuenta con una red de no sé cuantos kilómetros. Y en esta misma zona de la ciudad encontramos el tranvía que nos llevaría al puerto, así que a casita cargados de bolsas con canguros, koalas y regalitos para los nietos.