Bueno, ya de vuelta paso a haceros una pequeña mini-review del crucero.
El barco es espectacular, darte un paseo por Central Park, la Promenade o Broadwalk no tiene precio. Directamente, no tienes la sensación de estar dentro de un barco, sino de una ciudad flotante. Pese a la cantidad de personas que había en el barco, la masificación no era demasiado patente. No es difícil encontrar un lugar en una tumbona para tomar el sol (ni siquiera en los días de navegación) y las piscinas y jacuzzis normalmente no estaban muy concurridas.
Tuvimos la suerte de compartir muy buenos momentos con monica62, reymoro, y las parejas de ambos. Excelentes compañeros de travesía y mejores personas, que nos han hecho olvidar las carencias que hemos tenido en el barco, que no son pocas:
-La organización de los espectáculos fue nefasta. Pasé mucho tiempo reservando online los espectáculos, y cuando llegamos al barco, en la lista de mis reservas de la televisión me aparecían duplicadas en varios días, y para colmo, los horarios no coincidían con los que aparecían en la "Cruise Compass".
-Contraté una excursión para Rotterdam antes de embarcar. En dicha excursión de Rotterdam en internet decía "with Airport Transfer". Así pues, la contraté para poder ver algo de la zona sin tener que preocuparme de las maletas, no obstante, mi sorpresa fue mayúscula cuando recibo en el camarote la excursión donde rezaba que el Aeropuerto del Transfer era al aeropuerto de Schipoli (Amsterdam) y no al de Rotterdam. En Royal Caribbean no me ofrecieron ninguna solución (ni siquiera un transfer de pago), así que tuve que cancelar la excursión y quedarme sin ver la ciudad.
-Unos días antes de finalizar el crucero, se entrega una hoja para seleccionar el modo de salida del barco y el horario del mismo. Como habíamos cancelado la excursión y no teníamos prisa, pusimos el horario más tardío: de 8:30am a 9:00am. No obstante, nos metieron en el turno de las 6.30am a las 7.00am.
-La Cruise Compass en lenguaje español a veces contenía fallos. Por ejemplo, en la segunda noche formal, en el Cruise Compass español aparecía: "noche informal". Menos mal que nuestro asistente de camarote nos avisó, pero en los comedores bastaba un rápido vistazo para ver a todos los españoles incorrectamente vestidos.
-El último día, nos lo planteamos como un día de relax en el jacuzzi, así que cerca de las 4 de la tarde nos fuimos a la cubierta y nos acomodamos en un jacuzzi, ya que según el Cruise Compass, las piscinas y jacuzzis cerraban a las 6 de la tarde. No obstante, a las 4:00 (cuando apenas llevabamos 5 minutos) nos echan del jacuzzi diciendo que se cierra por tareas de mantenimiento. La gente estaba indignada. No me importa salirme a las 4:00, pero al menos que avisen para que la gente se planifique de otra forma.
-Los horarios de espectáculos finales están nefastamente organizados para quien tenga el segundo turno de cenas (9:00pm), ya que si vas al primer horario, no llegas a la hora de cenar, y si vas al segundo, tienes que cenar a toda prisa o dejarte el postre.
-Nos pusieron en la mesa con dos noruegos y dos finlandeses que sólo se presentaron un día (no tengo problemas con ninguna nacionalidad, pero es de poco sentido común emparejar a parejas que hablan distintos idiomas en la misma mesa). Se daba la paradoja de que 3 parejas cenábamos sólas en mesas diferentes sin que Royal nos ofreciese ninguna solución para cenar juntos. (La solución vino directamente por nuestra cuenta)
-El Maitre no se presentó ninguna noche a nuestra mesa para preguntarnos qué tal, mientras que lo veíamos por las mesas cercanas día sí día también. A ver, no es algo que nos importe demasiado, puesto que la atención de nuestros dos camareros (Nackclade y Newton) fue excelente y ejemplar, pero nos sentimos un poco "discriminados" en ese sentido. No sabemos si se debe a nuestra edad (somos jóvenes) o si el Maitre pensaba que no hablábamos inglés (cosa que hacemos de forma bastante eficiente, por cierto).
-Falta animación para la gente joven (y con joven, me refiero a un rango de edades entre los 20 y los 40 años). Casi todo en el barco estaba orientado a los dos extremos ( o bien a los niños/adolescentes, o bien a las personas de edad avanzada y alto poder adquisitivo)
-Echamos de menos alguna noche temática en los restaurantes o algún menú "un poco especial". Las langostas costaban 29 dólares y no fueron gratuitas ningún día como hemos leído que ocurría en otros cruceros.
Dicho esto, no estoy arrepentido de haber ido en este barco. La expectación que creaba en cada puerto nos dejó momentos memorables, como la salida de Vigo, donde la ciudad se volcó con nosotros (incluso más que en Málaga) y donde una centena de navíos nos acompañó hasta que el barco estuvo mar adentro. No obstante, y pese a las expectativas que me había creado en torno a Royal Caribbean de la que todo el mundo hablaba maravillas, hemos salido bastante defraudados con la compañía. Suponemos que es el "precio a pagar" por conseguir precios más asequibles....