Queen Elizabeth

adminadmin   07 Diciembre , 2010  
 
4.3
 
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Queen Elizabeth

Ficha Técnica

Tonelaje
92.000
Año
2010
Pasajeros
2.092
Tripulación
1.003
Eslora
294,00
Manga
32,30

Inaugurado en Octubre de 2010, es gemelo del Queen Victoria, con el que comparte el estilo clasico "british" en su decoración.

 

Un barco para navegar de otra forma, bajo los designios de la elegancia tradicional británica. Mucha madera, restaurantes según clases, campo de criquet, hora del té y jardín cubierto. They're proud to be english!

El hall principal es toda una declaración de intenciones: mármol beige en la planta inferior, escaleras de madera y moqueta, y formas básicas en los escayolados blancos. Un patrón de materiales que se utiliza a lo largo de todo el barco conformando estancias de elegancia clásica, las preferidas para un público selecto y senior.

Destaca siempre en los barcos de Cunard la Queens Room, una sala de doble altura y generosas dimensiones destinada a pista de baile (baile en pareja, claro). Y es que el tipo de público de Cunard aprecia más esa forma de entretenimiento que por ejemplo una discoteca, así que no hay una discoteca como tal, sino una sala en lo alto del barco, Yacht Club, de forma circular, que es suficiente para satisfacer las necesidades de los pasajeros más jóvenes sin renunciar al estilo.

La piscina con el exterior del vaso y los jacuzzis rodeados de madera, parece la de un elegante club privado, sobre todo por las cristaleras que la separan del The Garden Lounge, una estancia con cubierta acristalada y climatización, que no es que albergue demasiadas plantas, pero que funciona como un espacio “exterior” resguardado de las inclemencias del tiempo.

Si algo nos resulta conocido en este barco de cruceros es la piscina de popa, un espacio abierto de generosas dimensiones que vemos a menudo en las naves de Costa Cruceros, y es que no hay que olvidar que tanto el Queen Victoria como el Queen Elizabeth son variantes del diseño del Costa Luminosa y Costa Deliziosa por ejemplo, entre otras naves construidas en los últimos años por el grupo Carnival.

En la zona exterior igualmente, hay un campo de croquet, lo que ya confirma definitivamente que estamos en territorio muy british (aunque luego el pasaje de Cunard sea bastante internacional).

En el interior destacaría la biblioteca, un hito característico del Queen Victoria y Queen Elizabeth, una sala de dos cubiertas unidas por una magnifica escalera de caracol.

Otra estancia particular y que solo vemos en los barcos de Cunard es la Royal Arcade, que nos recuerda a las galerías comerciales del centro de Londres y a cuyos lados se distribuyen el casino, un pub inglés con su decoración típica y tiendas de lujo en la parte superior.

El teatro se diferencia de otros por sus palcos privados laterales, otra ventaja de las suites.

CAMAROTES

Los camarotes son pura sencillez, incluso excesiva. Blanco, crema y algún dorado forman la paleta de colores escogidos. Una TV plana quizás algo pequeña para los estándares actuales y poco espacio de almacenamiento, tan necesario para viajes largos como los que suele realizar esta nave.

Las Princess Grill Suites cuentan con salita separada, tocador y vestidor anterior al baño, que ya incluye bañera.

Por su parte, hay cuatro categorías de Queens Grill Suites, siendo la Grand Suite la más grande y la que mostramos en las fotografías de este artículo. No hace tampoco concesiones en la decoración: madera, madera y mármol, incluso en la cocinita para el mayordomo, y moquetas y textiles de dibujos clásicos.

Los huéspedes de las suites cuentan con varias ventajas, además del acceso a sus restaurantes exclusivos (Princess Grill y Queens Grill) también lo tienen a una terraza solárium con mullidas tumbonas, los palcos del teatro, etc.

 

Fotos

Comentario del editor

Puntuacíon promedio 
 
4.3
Instalaciones 
 
4.0
Estado 
 
5.0
Servicio 
 
4.0
Entretenimiento 
 
4.0
Comida 
 
4.5

Selecto es la palabra

Si te encanta el concepto de elegancia británica, si disfrutas mas de los bailes de salón que de la música disco, o si lo que buscas es evadirte en un entorno tranquilo y suntuoso, este es tu barco.
Pasajeros en los 50 o 60, con conocimientos de inglés y nivel sociocultural medio-alto o alto sería el publico al que va destinado este producto.

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Opiniones de los usuarios

1 opiniones

Puntuacíon promedio 
 
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Instalaciones 
 
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Estado 
 
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CUNARD, MUCHO LIRILI Y POCO LERELE


No se puede decir que las 14 noches a bordo del Queen Elizabeth hayan sido un mal crucero, pero a la inmensa mayoría de los pasajeros españoles nos ha dejado un sabor agridulce. Todos teníamos unas expectativas muy altas con una naviera que supuestamente es de lujo y que cuida muy poco los detalles.
Habituado a viajar con empresas americanas no esperaba que nuestro nivel de inglés bajo fuese una dificultad tan patente como en esta compañía, incluso rayando la fobia por parte del personal hacia el colectivo español.
Dicho esto, decir que el Queen Elizabeth es el barco más elegante y bonito en el que me haya montado después de 14 cruceros.
Otro de los aspectos que puedo destacar es que Demetrio es el mejor maitre que he tenido en un barco de cruceros después de 124 noches a bordo de cruceros.

Código de vestimenta...
Creía tener conocimiento del código de vestimenta elegante de Cunard, pero no podía imaginarme que el paroxismo llegase hasta unos niveles insospechados. Salvo en el bufet el jacket era obligatorio por las noches, todas y cada una de ellas.
La tercera noche obviamente, viendo que en la primera el código se lo saltaron un poco, todos bajamos sin chaqueta y uno detrás de otro fuimos obligados a volver a nuestra habitación por la famosa jacket, el malestar general en el colectivo español nos puedo decir hasta donde llegó, a partir de ahí todo degeneró comenzando a percibir el crucero de forma negativa.
Considero que el problema fue que la naviera no advirtió que sin chaqueta no se podría pasar al comedor principal, cuando en la primera noche no hubo ningún problema. La segunda fue de gala y hubo 4 noches de etiqueta en total.
La discusión mía con un camarero de habla hispana, Reinaldo, fue de órdago, de hecho, ante la indignación de hacerme subir a buscar una chaqueta bajé de mala hostia con una sport, casi chubasquero, por lo cual volvieron a detenerme en la recepción y le hice saber que esa noche iba a pasar así, que si tenía algún problema llamase a la capitana, que las normas se las pasaba todo el mundo por donde querían.
Según Cunard informal es traje con chaqueta para los hombres, eso hasta la fecha yo lo entendía como semi formal, si cambiasen esto a lo mejor se evitaban más de un malentendido.
Por cierto, para ser obligatoria la chaqueta hacía calor en el Restaurante Britania.

Comida...
La comida fue muy irregular en el bufet, tirando a mala, aunque los últimos días después de la reclamación de varios pasajeros mejoró, se veía mucho más presencia de los responsables de cocina y estaban más pendientes.
Nosotros que comentamos con el Chef Thuran en nuestro inglés nivel crucero, bajo muy bajo, fuimos atendido personalmente por él. En los desayunos hasta nos preparó pan con tomate triturado, aceite de oliva y jamón de Parma recién cortado, en fin, que se notó que tomaron nota de los comentarios realizados. En varias ocasiones nos dijo que si queríamos que nos preparase algo especial para comer, aquí se notó la categoría del personal de alto rango.
Las máquinas de despacho de agua y hielo eran muy moderna pero por norma general después de un rato estaban encharcadas porque no era capaz de recoger todo lo que se vertía.
La comida del restaurante no estaba mal, la mayoría de los días era buena, aunque al no tener un menú fijo diario, que suele ser muy básico, pero que a todo el mundo le gusta, hace que algunos días no sepas que comer. Nos pasó en tres ocasiones.
El servicio de la cena fue impecable durante todo el recorrido, atención excelente, la mejor que recuerde sin lugar a dudas. Todos los días en tiempo y forma salvo la famosa noche del jacket en la que luego nos enteramos que hubo problemas en cocina porque habían pedido demasiados solomillos.
Tenían todo a punto cuando llegábamos, nunca faltó nada y accedía a todas nuestras peticiones sin ningún tipo de problemas. En mi caso suelo pedir dos platos fuertes y es habitual que me los traigan juntos en otras navieras, Demetrio desde el primer día con los entrantes me traía el primer plato y luego el segundo con el resto de la mesa.
La última noche además tuvieron el detalle de regalarnos una carpeta con todos los menús que probamos, con una dedicatoria del maitre y asistente, un bonito detalle.

Restaurante de pago...
Otra de las notas discordante fue lo sucedido en el Restaurante Verandah, la primera noche nos acercamos para preguntar si nos podían facilitar una carta en español y nos dijeron que no, pero el camarero no tomó ningún interés y me resultó raro, porque es algo que cobran.
Posteriormente pude hablar con Lorena, nuestra anfitriona en español, y le comenté esto. Luego estuve intentando localizarla y fue francamente complicado. Después de todo lo sucedido estaba molesto, para qué engañarnos. Finalmente logré hablar con un responsable que hizo que Lorena se pudiera en contacto con nosotros, nos dejó un mensaje en el contestador diciendo que la carta estaba traducida.
Nosotros contentos nos acercamos de nuevo al restaurante para hacer la reserva y nos dicen que no tienen la carta en español, otro cabreo porque parecía que esta chica no se enteraba de nada.
Lorena nos comentó que le dijeron que sí la tenía pero luego aparentemente la carta había sido cambiada, así es que después de varios días y de las gestiones del conserje, Josep, pudimos ir al restaurante francés del barco. Lorena estuvo al inicio para ayudarnos si lo necesitábamos.
La atención fue muy buena aunque con pequeños detalles que no lo hacen estar a la altura de otros restaurantes de pago en alta mar. La comida muy buena aunque sin sorpresas.

Excursiones...
Las paradas no se puede decir que fuesen cortas, pero considerando el itinerario creemos que podrían haber sido bastante más largas, el barco navegaba a velocidades muy bajas a todas horas. Uno de los dos días de navegación estuvimos dando vueltas a Corcega, y la verdad es que no entendíamos por qué. Las navieras de más categoría precisamente lo que hacen es ofrecer escalas más largas.
La mañana de la excursión de Katakolon nos resultó extraña, porque ponía en el diario de bordo que una vez que el barco nos dejase desembarcar en el puerto, sacarían la nave para anclarla fuera. Al llegar de nuestra excursión nos encontramos con la sorpresa de ver anclado en el sitio donde estábamos por la mañana al MSC Fantasía. No sabemos la razón, pero imaginamos que es un tema meramente económico, y si es así nos parece que no está acorde a una naviera de “lujo”.
Los tender son otro tema interesante, el desembarque prioritario de las excursiones hace que puedas bajar francamente tarde, con otras compañías lo hacen por salidas diferenciadas para evitar estos problemas. En Santorini tuvo que bajarnos un oficial porque tenía una excursión contratada y la perdía si no llegaba a tiempo, y encima tienen la desfachatez de pedirme en recepción un comprobante, como si yo tuviese que demostrarles algo.
El embarque en Mónaco en medio de la lluvia fue para cubrirse de gloria, en lugar de hacer el chequeo de las tarjetas en la zona cubierta para permitir subir al tender, lo hacían bajo la lluvia, en fin, poco hábiles para garantizar la máxima satisfacción del pasaje.

Diario de a bordo...
Pésima traducción al español del diario que entregan todas las navieras, en algunos casos pudiendo ocasionar serios problemas.
En Katakolon ponía que atrasáramos la hora pudiendo quedarnos en tierra porque realmente era la noche siguiente, no es normal que avisen con dos días de anticipación, en ninguna naviera lo hacen. Nosotros nos dimos cuenta en una tienda cuando fuimos a pagar y nos fijamos que era una hora más, ese día si nosotros no fuésemos previsores nos podían haber dejado en tierra, con lo que ello significaba.
Otra anécdota curiosa sucedió en Livorno, el todos a bordo era a las 18:30 y el último shuttle desde el centro era a las 18:45. A algún despistado le podría haber generado problemas.
Teniendo en cuenta estas cosas, creo que poner un reloj a la salida del barco no es una mala idea, como hacen la mayoría de las compañías.
Una “deferencia” con el pasaje de habla hispana es que en los balcones de nuestros camarotes se podía fumar, un error de traducción que vimos en dos ocasiones. En los que se entregan en inglés estaba claramente prohibido.

Habitaciones...
Por favor tener en cuenta que íbamos en la categoría más baja del barco, pero que la ducha sea incómoda para personas a partir de 1,75 metros es ridículo para una nave que es del 2010. Tampoco había sitio para dejar champú y acondicionador grande, era francamente incómodo tener que agacharse una y otra vez. El gel de baño solo lo repusieron a petición.
La habitación no era amplia, pero además estaba mal distribuida, había muchas perchas pero muy pocos cajones.
La caja de seguridad tenía cogida con celofán la tapa de las baterías y la verdad es que tenía miedo de que en algún momento se soltara porque no estaba muy bien pegado que digamos.
Los colgadores de los baños eran prácticamente inutilizables porque se caía todo.
La televisión fue otro expediente x, no fuimos capaces de mantener actualizada la hora, lo intenté un par de veces pero después de ver que siempre volvía a ser 31 de diciembre a las 8:00 decidí olvidarme de ello. Lo que me parece más preocupante es que monten un sistema nuevo y no se pueda visualizar la cuenta de a bordo. Canal en español solo había uno en el que ponían películas.
La parte buena de la habitación son los colchones, que son muy cómodos, aunque al ser dos y no estar unidos por ningún sistema siempre había algo en medio que no te permitía “arrejuntarte”.

Zonas comunes...
Los jacuzzis de las piscinas eran muy pequeños y cuando entraba gente se desbordaban, haciendo que las rejillas estuviesen constantemente fuera de su sitio.
Una de las noches todos los baños estaban inundados en la zona de la discoteca, algo que nunca habíamos visto.
En la zona del bufet hubo goteras varios días, en algunos casos se vieron obligados a cortar la zona y servirle la bebida a las personas por parte de un camarero por riesgo de caída.

Desembarque en Barcelona...
Se podría decir que en la recepción se formó casi un motín porque la mayoría de los españoles a bordo desembarcaban en Barcelona aunque tenían pagado todo el crucero. Varias parejas pedían que se les dejase permanecer en el barco durante más tiempo que en un desembarque normal a primeras horas de la mañana. Entiendo que con la situación de crispación que hubo todo degeneró en un malestar importante, al igual que el tema de la chaqueta la tercera noche.
A partir de entonces la crítica constante a Cunard era más que evidente.
Si somos estrictos todos los que avisaron que bajaban en Barcelona en su tarjeta ponía que desembarcaban en ese puerto, por lo que esas habitaciones se podían haber vendido.

Propinas...
La mayor parte del pasaje español retiró las propinas por las molestias ocasionadas, y como esto nos parecía injusto nosotros hicimos que nos reembolsaran las propinas para luego hacer que el importe íntegro, 322 dólares, se entregase a las personas que creíamos nos habían prestado una atención especial. El propio conserje Josep fue el encargado de hacer los sobres con las cantidades especificadas para cada una de las personas que indicamos a Cunard, y los mismos fueron entregados por los gerentes de cada área a estas personas. Tenemos que hacer mención especial del maitre Demetrio y su asistente Denis, la camarera de piso Cecilia, el maitre Reinaldo y el propio conserje.

Incidente en la sección de pastas y pizzas...
Primer barco del que me bajo sin probar la pasta porque en dos ocasiones nos cerraron esta sección llegando antes de la hora establecida para finalizar, la segunda vez con un incidente muy desagradable porque se dieron cuenta que veníamos y se apuraron bastante para cerrar la estación de pasta dejando a un niño pequeño sin comer, se presentó una queja formal y hubo disculpas por parte de María, la responsable del bufet.
Ante la discusión, Elizer le dijo de forma despectiva a nuestro compañero de viaje “españoles”, una actitud muy poco inteligente por parte del personal. Más que nada porque al día siguiente siguió la mala atención, en algunos casos tuvo que hacer la pasta o pizza hasta en tres ocasiones.
Los días posteriores se notó un cambio de actitud y supervisión por parte de los responsables.

Problema en la piscina...
Por si fuera poco y para rematar, el último día reservo mi hamaca como es habitual, desayuno, me voy a la hamaca, estoy un rato leyendo, bajo a asearme y cuando vuelvo un pasajero había retirado mis cosas para poner las suyas, le pido en mi inglés nivel crucero que se vaya, que como ya os he dejado entrever es muy malo, y el tío se hace el loco por lo que me molesto y comienzo a subir el tono de voz, aviso a oficiales y no hacen nada, así es que ya después de todo lo vivido me pongo como una bestia mala a gritarle para que se levante hasta que finalmente lo hizo.
Al rato se presentan 4 oficiales de seguridad y les digo que llamen a Lorena, que no hablo inglés, invitándome a ir con ellos, pero al final hice que la trajeran a la piscina para explicar lo sucedido. Menos mal que al lado tenía unos compañeros que no conocía de nada pero que dieron fe que yo había estado una hora leyendo en la hamaca. Obviamente después de la primera reclamación formal no querían otra.

En fin, mucho jacket y elegancia Cunard por parte del distinguido pasaje, pero poca educación y atención a los detalles para una naviera que se vende como lujo.

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