Viernes, Julio 30, 2010

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Hamburgo invernal

He tenido el placer de volver a una de mis ciudades favoritas, Hamburgo, para pasar un delicioso fin de semana. Si la vez anterior, viajé en Verano, lo que supuso una ciudad con toda la vida urbana en el exterior, y sus habitantes aprovechando los rayos de sol en cada una de las miles de terrazas al aire libre, está vez quise sentir el manto blanco de una tradicional nevada del Norte de Europa, y realmente el contraste fue sencillamente genial porque te hacer ver todo desde otra optica. Parece otra ciudad.  Aunque fue devastada tras la Segunda Guerra Mundial, y conserva pocos vestigios antiguos, su reconstrucción fue un modelo a seguir.

plaza ayuntamiento deicherstrasse speicherstadt

comida alemanaY desde luego, la ciudad tiene mucho potencial para cautivar a primera vista, sobre todo por su entramado acuático que llega a cada esquina de la ciudad. Primero por su acceso al mar a través del Elba, un maravilloso lago urbano, en pleno de centro de la ciudad, y decenas de canales serpenteantes que enlazan el rio y el lago Anstel. Además de la Plaza del Ayuntamiento, hay esquinas francamente encantadoras: mis lugares favoritos son la iglesia de San Miguel, con la taberna más antigua de la ciudad enfrente, a través de la que se accede a una callejuela medieval, escondida detrás con tiendas tradicionales. Además adoro Deichtstrasse, con una de las pocas filas de casas medievales que se conservan. La vista de las fachadas a los canales es sencillamente preciosa. Y tampoco pude resistir la tentación de pasear por una de las mejores calles comerciales de alemania que es la MönckelbergStrasse, entra la Plaza del Ayuntamiento y la estación de tren de Altona. Me alojé en el Hamburg Renaissance. Es sencillamente perfecto. Elegante, refinado, bien decorado, con habitaciones de tamaño considerable, y lo que es mucho mejor con uno servicio de desayuno buffet completisimo y sobre todo con delicias tipicas alemanas: no dejeis de probar los Bretzel, son deliciosos. Panes alemanes, calentitos en forma de corazón, y que combinan practicamente con todo. Tampoco pude resistir la tentación de meterme en una tipica cervecería alemana. No recuerdo el nombre, pero saliendo del hotel en la primera calle a la izquierda, mirando a un canal, está uno de los locales más tipicos de la ciudad. Grandes fuentes de codillo con sauerkraut, ensalada de patata, cervezas a litros, y sobre todo un exquisito Strüdel con nata o helado de vaninilla.

VOLANDO CON LUTHANSA CITY LINE: El aeropuerto de Hamburgo queda muy cerca de la ciudad, y además de las conexiones de Germanwings, yo elegí la filial regional de Lufthansa, que vuela deliciosos aviones regionales, con un servicio de bordo genial, asientos de cuero, prensa gratuita etc. Algo que practicamente ya no se estilan en ninguna compañía del mundo. Embarques rápidos, ausencia de esperas en las salas de equipaje, porque llevas tu maleta directamente a pie del avión y sobre todo unas tripulaciones amables y muy motivadas. Sin duda, todavía una aerolinea en la que volar es un auténtico placer. Desde el aeropuerto hay frecuentes autobuses al centro (a la Estación de Tren) o taxis.

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